CAPITALIDAD Y PROYECCIÓN
Lunes 22 de abril a las 19.30 h, en la Biblioteca Central de Terrassa
Salvador Sunyer.
Fundador y director del  Festival "Temporada Alta" de Girona. Impulsor y director del Centro de Artes Escénicas de Girona-Salt "El Canal". Premio Nacional de Cultura el año 2008.
El concejal de cultura Amadeu Aguado abre el acto enmarcando la conferencia en el proceso del Libro Blanco, presentando las conferencias de este ciclo y avanzando la celebración de las mesas de trabajo posterior. A continuación procede a la presentación del conferenciante agradeciéndole su participación.

Salvador Sunyer, inicia su intervención haciendo una reflexión general sobre el contexto europeo caracterizado por las dificultades de mantener la situación de bienestar que había durante la segunda mitad del siglo XX, y que está amenazando la propia identidad de la civilización europea. Adoptando la formulación gramsciana del pesimismo de la razón, se podría hablar perfectamente de una "casa en ruinas", no podemos estar peor, pero precisamente por eso, se coge al optimismo de la voluntad gramsciana apostando para reinventar Europa, salvo precisamente lo que ha sido esencial en su identidad: unos derechos sociales básicos entre los cuales no se puede dejar de banda el acceso a la cultura. Europa es también, y cuanto más va más, una realidad de ciudades. De ciudades con personalidades diversas, que han disfrutado de condiciones idóneas para ejercer de capitales –también culturales-, pero también de ciudades con voluntad de ser, de llegar a ser capitales culturales. Se trata de un tipo de capitalidad que se construye sin urgencias, que necesita trabajo a largo plazo y una apuesta por la especificidad, y es en estas coordenadas donde se tiene que situar el caso de Girona y, más concretamente del teatro. Su ecosistema teatral y escénico se caracteriza por:

El festival Temporada Alta. Se inició en 1992 con un presupuesto de 6.000 €, y se ha ido consolidando hasta ser el acontecimiento de referencia del sector en Cataluña, y con una potente dimensión internacional (puente entre Europa y Surdamérica; proyecto transfronterizo con Perpiñán). Se traca pues de una potente plataforma de exhibición.
Un ámbito de producción, el Canal, que constituye el embrión del escaparate de exhibición, diseñado para acontecer un centro de relación entre artistas de aquí y de fuera.
Una relación de espacios públicos y privados en el ámbito del área de Girona –entendida de forma amplia-.
Este ecosistema se basa en la colaboración pública-privada, que se tiene que repensar de forma periódica y con una estructura ligera. Parece que se trata del modelo al que estamos abocados si se quiere salvar el modelo vigente de vocación pública. Este modelo todavía pivota sobre un último pilar: la formación. Todos los proyectos tienen que tener una dimensión formativa, esto quiere decir que se tiene que estar presente al sistema formativo, desde P3 hasta la universidad. Este pilar de la formación es fundamental para consolidar la capitalidad del que sería la "ciudad del teatro", un clúster que tendría que contar con una base formativa potente: bachillerato artístico; ciclos formativos aplicados a las artes escénicas y un nuevo concepto de grado universitario en artes escénicas, en la línea del ESCAC de Terrassa. Este tejido tendría que poder de atraer profesionales del sector –directores, productores, actores- en estancias o programas de diferente duración, aprovechando los atractivos de la zona (patrimonio, paisaje, cocina, etc.). Se tiene que poder atraer esta "clase creativa" y ampliar la mirada sobre el turismo, sin renunciar al sentido social. En este sentido, se ha seguido una estrategia de marketing muy efectiva: se ha creado un premio de artes escénicas que lo otorgan los directores de los 8 grandes diarios más influyentes de Europa, lo cual asegura que estos medios hablen de Girona y su oferta cultural.

Berlin, se puede considerar ahora mismo una gran capital europea de la cultura, una capitalidad que se se ha fundamentado en su ecosistema cultural, pero también en la facilidad de atraer residentes atraídos por la oferta de vivienda asequible.

Qué tendrían que ser las líneas de futuro:
Trabajo en común de los diferentes agentes implicados: responsables públicos, gestores culturales, empresariales y ciudadanía. Se tiene que actuar con generosidad, tener la ciudad y/o el país detrás, tejiendo acuerdos y alianzas.
Cambios en la manera de hacer: el modelo francés de máxima expansión del sistema teatral soportado masivamente por recursos públicos ha entrado en crisis, y si esto pasa en Francia, aquí los efectos de la crisis pueden ser devastadores: se tiene que transitar hacia modelos ligeros y de fuerte componente relacional con participación del sector público y del privado empresarial y social.
Hacer las cosas de forma "orgánica", no artificiosa, descartar la búsqueda del éxito fácil a golpe de talonario –ahora de hecho esto ya es imposible-, pero se tiene que actuar sin miedo a equivocarse: en teatro el 85% de los proyectos acaban con poco o nulo éxito, pero es a este 15% al que se tiene que aspirar: volvemos al optimismo de la voluntad...
Asegurar el acceso a la cultura a todo el mundo: nadie tiene que quedar excluido de la cultura por razones económicas, pero quien pueda pagarla, lo tiene que hacer. Esto quiere decir que en el caso del teatro, en una misma obra se tienen que poder combinar tickets casi gratuitos, con entradas de pago a precios elevados.
Salvador Sunyer cierra su intervención y Piedad Hernàndez abre el turno abierto de palabras.
Josep Casajuana se interesa por el "efecto del 15% " y por la crisis del modelo francés. S. Sunyer aclara que esta cifra es la tasa media de éxito que cualquier producto cultural, y en cuanto al modelo francés, comenta que nos  hemos reflejado, y que este modelo ahora mismo no tiene salida, pero tampoco lo es calcar el modelo anglosajón de mecenazgo. La situación catastrófica que se está viviendo hace que haya que "inventar una nueva fórmula para Europa", que pase por la implicación pública, social y empresarial.
Quim Rius comenta sobre el efecto de capitalidad, que ejercido de forma convencional puede resultar "antipático" puesto que seca el resto del territorio y apuesta por una forma colaborativa que evite este efecto. Sunyer comenta que efectivamente, la capitalidad no es "física" sino que es de proyecto: Temporada Alta se esparce por todo el territorio, y aquí el Festival de Jazz ¿por qué no podría programar en Barcelona? Anna Mata, comparte esta visión y remarca que la capitalidad se tiene que construir sobre un poso: ¿cómo se adquiere? Sunyer comenta que no las decide nadie. Hace falta un arraigo fuerte y una gran implicación ciudadana, en cada capa, en cada núcleo; no buscar el éxito; sumar muchísimas minorías y crear una escalera de sofisticación.
Pep Pla se pregunta sobre el futuro de los Centros de Artes Escénicas. Sunyer comenta que tiene la impresión, que estos centros se están dejando de la mano de dios, trasladando toda la responsabilidad a los ayuntamientos. Sea como fuere, considera inevitable una especialización de los centros, que tendrán que buscar especificidades y alianzas territoriales. De nuevo recuerda, que el modelo francés de centros territorialitzats no se puede replicar.
Acabado el debate, Pietat Hernàndez cierra la sesión remarcando el mensaje del optimismo de la voluntad.


CONECTIVIDAD
Jueves 26 de abril a las 19.30 h, en la Biblioteca Central de Terrassa
Núria Paricio
Fundadora y directora de la Fundación "Tot Raval" de Barcelona. La Fundación Tot Raval es una plataforma de asociaciones, instituciones, personas y empresas vinculadas al Raval que se creó el 2002 con un objetivo común: mejorar la calidad de vida al barrio. Desde entonces desarrolla un trabajo comunitario, partiendo de una visión integral del barrio, que incide en los ámbitos social, cultural, económico y comercial.
El concejal de cultura Amadeu , abre el acto enmarcando la conferencia en el proceso del Libro Blanco y hace la presentación de la conferenciante y de la entidad que actualmente preside: Fundación Tot Raval de Barcelona.

Núria Paricio, inicia su intervención haciendo una breve descripción del Barrio del Raval donde la Fundación lleva a cabo su actividad. El barrio se caracteriza por su densidad urbana y demográfica y, sobre todo, por su enorme diversidad puesto que cuenta con residentes de más de 70 nacionalidades los cuales suponen prácticamente el 50% de su población. Un barrio con un perfil socioeconómico bajo, pero a la vez, un espacio muy céntrico, que ubica un gran número de equipamientos culturales de primer nivel así como elementos patrimoniales y simbólicos.

La Fundación se creó a finales de los años 90 cuando un grupo promotor de iniciativa privada quiso dar una respuesta a la situación de marginalidad y estigmatización que afectaba al barrio y con el objetivo de trabajar por su mejora. Este grupo empezó como asociación de comerciantes, pero a continuación, se orientó hacia una estructura de Fundación que contó desde el primer momento con el apoyo municipal.
Su metodología de actuación se caracteriza por:
Trabajo en red, implicando siempre varias personas y organizaciones en cada una de sus actuaciones.
Conocimiento y análisis del territorio: cada una de las líneas de actuación prioritarias, parte de un reconocimiento previo y diagnosis de la situación.
Comunicación positiva, para contrarrestar la visión negativa de marginación y conflictividad que a menudo se proyecta del barrio.
Desarrollo de proyectos comunitarios.
La Fundación cuenta con 60 patrones y la complicidad de más de 300 organizaciones que operan en el barrio. Todas estas organizaciones aportan su apoyo en forma de participación definida como "cuota social" puesto que no necesariamente es en forma de dinero. Su governanza se caracteriza por una dinámica ascendente en la toma de decisiones y un modelo compartido y cooperativo a la hora de ejecutar las actuaciones: hay unos 40 grupos de trabajo y todos los proyectos  vinculan un mínimo de 15 o 20 entidades. Se trata pues de un modelo evidente de conectividad entre personas y organizaciones.
Esta conectividad se pone de relieve en los ejemplos de algunos de los proyectos que se exponen a continuación. Se trata de proyectos sociales, económicos de promoción e inserción laboral- y culturales, pero siempre con un alto componente de transversalidad. En el caso de los culturales destacan proyectos como la Red de Lectura, Recortes de Historia, Itaka en el Raval o Literart. Todos estos proyectos vinculan agentes de naturaleza y dimensión diversa. En el caso de Literart, coincidiendo con el 50 aniversario de Edicions 62, se promueve la realización de pintar 50 persianas del barrio que previamente han sido restauradas por jóvenes del barrio en uno proyecto de inserción- con la participación de asociaciones de artistas. La temática surge de los contenidos de alguno de los libros representativos de estos 50 años de la editorial. Entre todos estos proyectos hay que remarcar el festival Raval(s)? una iniciativa que moviliza 1.100 personas de 150 entidades, que producen 90 actividades que llegan a 10.000 participantes. Se trata sin duda de una muestra más que evidente del potencial de conectividad de la organización y de sus impactos positivos en el barrio.
Núria Paricio cierra su intervención comentando la dimensión de estos impactos y remarcando la importancia determinante de disponer de una estrategia de comunicación para poder lograr los objetivos formulados, se trata de un aspecto casi obsesivo.

Pietat Hernàndez abre el turno de debate, remarcando los argumentos claves que se desprenden de esta experiencia de éxito: convencimiento que se puede lograr el éxito de cualquier proyecto que se formule de forma compartida y a través del trabajo en red de los protagonistas.

En el turno de debate las diferentes intervenciones remarcaron el valor y los préstamos que se podían obtener de una experiencia como esta. Marc Galí planteó qué tipo de vínculo se establecía con la administración e invitó los asistentes a compartir su vivencia de descubrimiento del latido cotidiano de este barrio; Àngel Flores se interesó por el modelo de financiación de la organización y sus proyectos; Manel Tomàs por el modelo organizativo y de toma de decisiones con un marco tan abierto de participación de varios agentes; Nuut Valero de como obtener apoyo para canalizar proyectos de innovación social. Imma Vilches estableció puntos de contacto con el trabajo comunitario que se está realizando en los barrios de Terrassa y Domènec Martínez remarcó la visión compartida de necesidad de conectar espacios y personas con proyectos, mencionando el Foro de Ciudadanía.

GOVERNANZA
Martes 30 de abril a las 19.30 h, en la Biblioteca Central de Terrassa
Mila Gascó
Doctora en evaluación de políticas públicas. Profesora en la Universitat Pompeu Fabra y en la  Universitat Oberta de Catalunya. Investigadora al Instituto de Gobernanza y Gestión Pública de ESADE.
La concejal Teresa Casals abre el acto, disculpando la ausencia del concejal de cultura Amadeu Aguado por motivos de agenda. Abre el acto presentando la trayectoria académica y profesional de la conferenciante, destacando su tarea de búsqueda y consultoría en el entorno de la gobernanza.

Mila Gascó inicia su intervención puntualizando que si bien en su dedicación actual se ha decantado de forma prioritaria hacia otros ámbitos de conocimiento, su tesis doctoral estuvo centrada en la organización y la gobernanza cultural en la ciudad de Tarragona. Entrando en materia, define el concepto de gobernanza y lo enmarca en el contexto de modernización de las administraciones públicas que ha supuesto el tránsito del modelo burocrático al modelo relacional. En este modelo, basado en la participación de diferentes actores con capacidad de incidir, la gobernanza establece las reglas del juego y los mecanismos de participación en la toma de decisiones por parte de estos actores estratégicos.

En el caso de la cultura esto tiene una importancia especial puesto que la cultura es un sector complejo en el que participan multitud de actores con capacidad de intervención e incidencia. Hay que tener en cuenta también el peso que ha tenido tradicionalmente la iniciativa privada, y el hecho que los frutos de las políticas culturales se tengan que observar con una visión a largo plazo. Y todo esto, en el contexto actual de crisis de recursos de las administraciones públicas.

A continuación hace una descripción de los principales actores que forman los sistemas culturales complejos: administraciones públicas; empresas privadas; fundaciones; artistas y profesionales de la cultura; asociaciones y, finalmente toda la ciudadanía. En un marco de gobernanza las administraciones públicas tienen que tener un papel principal de facilitadores en los procesos de intervención y toma de decisiones; los profesionales y las empresas en la producción de cultura, y estas también en su financiación a través del patrocinio; aspecto que comparten con las fundaciones, que también actúan obviamente en la promoción cultural. Las asociaciones asumen también esta tarea en base de dedicación y compromiso, y finalmente la ciudadanía participa con más o menos grado de implicación en la recepción de las propuestas culturales.

Esta complejidad requiere de mecanismos de interacción entre estos actores, que vuelven a ser muy diversos: encuestas; consejos, comisiones y coordinadoras de cultura; parteneriados público-privados (PPP) y asociaciones de amigos. Las encuestas no son un mecanismo indirecto para captar las opiniones de ciudadanía no organizada que no participa mediante alguno de estos mecanismos pero que participa de la actividad cultural. El resto son espacios de participación y en el caso de los parteneriados son cada vez más presentes, sobre todo porque representan nuevas modalidades de financiación.

A continuación plantea los retos de la gobernanza: baja coordinación y cooperación interadministrativa (e intraadministrativa); el escenario de incertidumbres en la financiación y la baja participación ciudadana.

Para afrontar estos retos no hay un modelo, no hay una receta genérica, se tienen que buscar propuestas innovadoras a partir de las realidades concretas, aun así se tienen que tener en cuenta una serie de aspectos: el "gobierno de la red de actores"; las posibilidades que abren las TIC, y de forma más concreta, los living labs; las relaciones con agentes "inusuales"-por ejemplo las otras áreas y niveles de la administración y, finalmente, el intercambio de buenas prácticas. Sobre el gobierno de la red, las administraciones públicas tienen que ejercer el liderazgo, de forma no impositiva, definiendo roles, tareas y dibujando la visión global del sistema de actores, una visión global que estos actores no pueden tener desde su ámbito de actuación específico.

Después de ilustrar todos estos aspectos con varios ejemplos Mila Gascò formula como conclusión el que tendría que definir la nueva gobernanza cultural: de la participación a la colaboración, la coproducción y, sobre todo, la corresponsabilidad.

Pietat Hernàndez abre el turno de debate que resulta extenso e intenso: Marc Galí discrepa de la opinión de Mila sobre el bajo nivel de participación, puesto que considera que mediante las asociaciones esta es muy alta. Mila puntualiza que la baja participación se da entre la ciudadanía no organizada. Lucio Villasol plantea que el papel facilitador de la administración se ha concretado hasta ahora en la oferta de infraestructuras, pero con la situación actual y las políticas fiscales vigentes esto incluso puede estar en peligro. Mila comenta que la crisis fiscal tiene que llevar a un replanteamiento de la política de infraestructuras, pero en general de las políticas públicas de apoyo, que probablemente han sobrefinanciado el sector: se tiene que ir más allá de la subvención hacia la corresponsabilidad.

Pietat Hernàndez comenta que la cultura no ha sido más subvencionada que otros sectores, y esto teniendo en cuenta que se venía de un auténtico desierto de la etapa dictatorial: el apoyo público ha sido un ejercicio de reposición de esta situación, empezando por la necesidad de activar un consumo cultural extremadamente débil. Comenta también a Lucio que se tiene que reinventar no sólo la financiación, sino que la nueva gobernanza tiene que llevar una maduración global del sector. Antonia Andugar, comparte la visión de la Pietat sobre el apoyo público a la cultura, y  remarca su potencial económico. Comparte también la visión de Mila sobre los impactos a largo plazo de las políticas culturales, y precisamente por eso, teme que las políticas fiscales e impositivas que se están aplicando actualmente pueden tener efectos devastadores a largo plazo. Aleix Pons remarca que ante la situación actual, y sobre todo del papel de la administración central hará falta una fuerte implicación de la sociedad civil, tal y como ya se hizo en otras épocas.

Rat Soriano ve claro que hay que trabajar en el plano horizontal, superando los umbrales sectoriales, por ejemplo en el ámbito educación-cultura y pide como se está afrontando. Pietat Hernàndez comenta que el proceso del Libro Blanco, es fundamentalmente un proceso que se basa en la horizontalidad. Santi Martínez valora la riqueza y la complejidad del sistema cultural local y en consecuencia, la dificultad de su gobernanza, pero a la vez la oportunidad que esta supone. Comenta también que en un sistema el liderazgo de la administración tiene que ser "blando". Mila discrepa de esto y remarca la necesidad de liderazgo fuerte, visión que también comparte Anna Mata, pero  añade que este liderazgo tiene que ser generoso.


COHESIÓN SOCIAL
Viernes 3 de mayo a las 19.30 h, en la Biblioteca Central de Terrassa
Miquel Àngel Essomba
Profesor del departamento de Pedagogía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona, director del grupo de investigación ERIC (Equipo de Búsqueda en Interculturalidad e Inmigración en Cataluña) y consultor del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña en temas de educación y de diversidad cultural. Ha sido director de formación de formadores en educación intercultural del Consejo de Europa y experto en temas de diversidad y educación de la OCDE Dirigió el Centro UNESCOCAT.
La concejal Teresa Casals presenta la sesión disculpando la ausencia del concejal de cultura Amadeu Aguado que se incorporó antes de acabar la sesión. Abre el acto presentando la trayectoria académica y profesional del ponente, destacando su tarea en organizaciones como UNESCOCAT.

Miquel Àngel inicia su intervención a partir del cuento del Patito Feo, que ilustra sin duda las tensiones con que las sociedades gestionan su diversidad interna. Una gestión que las ha llevado tradicionalmente a desconfiar de esta diversidad, negando la diferencia y proyectando un modelo de homogeneidad que les confería estabilidad: ser como los otros (como el patito feo que se siente desgraciado hasta que no consigue encontrar a sus iguales). Si esta igualdad ya era ficticia en la mayoría de casos, en sociedades como la nuestra que ha vivido con intensidad procesos migratorios intensos se ha hecho todavía más ficticia. Tenemos una sociedad muy diversa, y tenemos dificultades para gestionar esta diversidad porque venimos de esta tradición de negación de la diferencia. El primer paso es su aceptación, y la cultura juega un rol fundamental. En este sentido, en Miquel Àngel nos remite a la UNESCO y a sus declaraciones sobre Cultura de la Paz (1946), Diversidad Cultural (2001) y la convención sobre Expresiones Culturales (2005) donde incorpora el concepto determinante de "interculturalidad" que constituye hasta hoy la respuesta más indicada para construir marcos de convivencia y cohesión en sociedades caracterizadas por la diversidad cultural.

Las políticas de interculturalidad permiten superar la dicotomía entre el "ellos" y el "nosotros" para avanzar juntos hacia la construcción de un futuro compartido porque el concepto de interculturalidad es inclusivo, flexible y dinámico. Aún así, la promoción de la diversidad cultural no está exenta de obstáculos y dificultades entre las cuales menciona la "dictadura de los mercados" globalizados y su desregulación que suponen la profusión de estándares culturales generalizados ante las expresiones minoritarias, la promoción de los procesos competitivos respecto a los cooperativos y la distinción y el cosmopolitismo cultural reservados a las élites. El tercer factor de amenaza es el fundamentalismo religioso que se opone al diálogo como dimensión implícita de la diversidad.

Ante estos obstáculos sólidos y evidentes, emergen esperanzas. M.A. Essomba, toma como referente el Mediterráneo como espacio de diálogo e intercambio cultural para incidir en esta línea de salida. Partiendo del documento de Bouquerel y El Housseiny (2009)  sobre la estrategia de la cultura a la Región Mediterránea, que se planteó como documento de ámbito internacional pero que se puede trasladar a nuestro ámbito cotidiano. El documento se basa en los siguientes puntos: reconocimiento de los actores y mejora de la gobernanza de los sistemas culturales públicos; valoración del propio patrimonio y del compartido, corresponsabilidad de las organizaciones sociales y liderazgo; fortalecer el vínculo entre educación y cultura (remarcando la importancia de las enseñanzas artísticas, ahora amenazadas), inclusión y cooperación e internacionalización.

Como apuntes finales en Miquel Àngel plantea: la cultura como medio, no como objetivo de la cohesión social; la inmigración no tiene que focalizar y concentrar la relación entre cultura y cohesión social; la interculturalidad como método y modelo para lograr la cohesión, acercando la relación entre global y local, y rompiendo las fronteras interiores.

Pietat Hernàndez abre el turno de debate que cuenta con un volumen notable de intervenciones.

En un primer turno, Nuut Valero plantea la oportunidad de sustituir el concepto de "dificultades" por el de "retos" y se pregunta si las resistencias a los cambios son una herencia que se puede analizar des de un planteamiento neurolingüístico.
Quim Rius comparte a grandes rasgos el enfoque planteado por el ponente, pero comenta que "hay debate": existe una visión más decididamente integracionista que recela de una diversidad de "cartón piedra".
La propia Pietat cierra esta primera ronda planteando la dificultad que tiene el sector cultural en sentido amplio para garantizar el acceso a la producción y la experiencia cultural que tiene que ser la base de esta cohesión.

M.A. Essomba comenta respecto a la intervención de Nuut que la superación de estas resistencias es una necesidad, sobre la integración comenta que prefiere hablar de inclusión y comparte las dificultades de hacer aterrizar el discurso de la interculturalidad, pero remarca que esta dificultad no es privativa de la cultura puesto que afecta a toda la realidad social. Esta dificultad se traslada también a la acción de las administraciones públicas en sus políticas de acceso a la cultura. Aquí la educación en sentido -holísitco- tiene un papel fundamental: el interés por la cultura viene precedido de un deseo, y este deseo en algunos casos viene dado por los entornos más cercanos, empezando por el familiar -capital cultural- y es por eso que cuando este entorno no es el propicio, se tiene que crear el plantel nuevamente, se tiene que cultivar la fructiciación de este deseo, y aquí la educación tiene un papel determinante.

Josep Casajuana se pregunta por el papel de las entidades tradicionales tanto de tradición burguesa como obrera o menestral ante estos retos, y se pregunta si han quedado superadas y desplazadas por la realidad. Joan Coma reivindica la aportación de la educación formal en la construcción de la diversidad, puesto que se ha basado en la exaltación de las visiones uniformitzadores: así, por ejemplo, se explica únicamente la historia de los vencedores, de los imperios y los imperialismos a la vez que se oculta y/o se obvia toda la riqueza cultural que estos arrasan. Antònia Andugar muestra su indignación por el desprecio que la cultura está recibiendo por parte del actual gobierno del estado, la cual está colocando el sector en una situación crítica, y se pregunta si se podría apelar a las convenciones de la UNESCO para frenar esta deriva.

M.A. Essomba respecto las entidades comenta que son más necesarias que nunca, el problema es de adaptación al cambio de paradigma: quizás no hace falta que las entidades tengan que crecer en dimensión y capacidad de producción, sino que la participación de los sectores poco proclives a las fórmulas convencionales a los cuales las entidades no consiguen llegar se tenga que formular en términos de adhesión a proyectos. Y esta adhesión que puede pasar muy probablemente por los nuevos formatos (virtuales, redes, etc.)

Respecto a la aportación de Joan Coma, se muestra completamente de acuerdo y arrecia la necesidad de desconstruir determinadas nociones de civilización. Y también comparte la tristeza de Antònia sobre la ofensiva gubernamental contra la cultura, y se lamenta que de momento, tiene poco eco en el escenario internacional.

En un nuevo turno de intervenciones, se plantea de nuevo el papel de la educación y el aprendizaje, de la innovación y la inteligencia creativa. Josep Casajuana plantea que ante la grave situación actual no sería pertinente un nuevo "pacto cultural" al estilo del que se intentó a los años 80. Núria Casanova opina que si que hay mucha gente que se mueve, pero más que estructuras o entidades de estilo convencional se necesitan espacios de encuentro, espacios de libertad y que esto es especialmente válido por la interculturalidad. También plantea el posible derecho de "mantenerse al margen" a pesar de que pueda resultar polémico.

Finalmente Nuut plantea si el proceso del Derecho a Decidir puede ser también una vía de fortalecimiento de la cohesión social. Miquel Àngel califica de valiente la opinión de Núria, y de la importancia de superar la noción de subcultura y obviamente la necesidad de crear o conquistar espacios de libertad. Sobre la creatividad, educación e inteligencia creativa se remite de nuevo a la necesidad de incidir en el sistema educativo. Comenta así mismo, que no hay modelos replicables para construir vías de interculturalidad, no hay "faros", pero sí que hay "linternas" y remite al amplio catálogo de buenas prácticas existente.

Sobre el pacto cultural recuerda que existen las experiencias recientes de los "pactos nacionales" y, finalmente, sobre el derecho a decidir, comenta que si Cataluña avanza en el proceso, constituye una oportunidad y que obviamente se tendrá que plantear estrategias propias de diversidad cultural.

INNOVACIÓN I CREATIVIDAD
Jueves 9 de mayo a las 19.30 h, en la Biblioteca Central de Terrassa
Juan Freire
Biólogo, profesor de la Universidad de A Coruña donde fue decano de la Facultuad de Ciencias.  Director de Innovación a Barrabés Next, consultoría en innovación y transformación de organizaciones, gestión y producción cultural; cultura digital y educación.
La Directora de cultura Pietat Hernàndez presenta la sesión disculpando la ausencia del concejal de cultura Amadeu Aguado que se incorporó antes de acabar la sesión.

Abre el acto presentando la trayectoria académica y profesional del ponente. Se trata de una trayectoria intensa y extensa, en la que destacan la participación en 48 proyectos de investigación y la producción de más de 200 artículos durante su etapa de investigador universitario, la cual ha dejado para centrarse en la consultoría en innovación y cambio tecnológico y social.

Juan presenta su intervención comentando que no hablará de innovación cultural en sentido específico, sino de innovación ciudadana donde, eso si, la cultura tiene un papel fundamental. Para empezar delimita el concepto de innovación, comentando que de forma tradicional se ha dado importancia a la innovación tecnológica y comercial (I+D) pero que esta tiene una dimensión muy restrictiva, mucho más que la innovación social, y sobre todo, la innovación ciudadana. Es más la I+D no es viable si no hay innovación ciudadana. Los territorios tienen un papel fundamental en este tipo de innovación, especialmente los territorios densos (ciudades) puesto que favorecen el encuentro, la interacción de personas, organizaciones -formales e informales- e instituciones. Estos 3 niveles pueden aportar diferentes aspectos a los procesos de innovación social: las personas aportan actitudes, las organizaciones aportan infraestructuras, y proyectos y las instituciones generan condiciones (políticas públicas). Hablamos de infraestructuras como "medios que permiten crear algo", y entre estos se quiere destacar: internet; los laboratorios ciudadanos y los datos abiertos.

Empezando por internet, y las tecnologías sociales han permitido desarrollar proyectos ciudadanos que hasta ahora eran impensables: Wiquipedia, y otros proyectos cómo "Open Street Map" -y otros relacionados con la cartografía digital- han acontecido -procesos recursivos- recursos que generan otros recursos, sociales y/o empresariales, y por lo tanto innovación y creatividad- y que han nacido sin el amparo de ninguna organización o institución. Un segundo nivel de medios que permiten crear cosas son los laboratorios ciudadanos que son lugares donde la gente va a hacer a construir prototipos de diversa naturaleza. Aquí se genera mucha innovación ciudadana, que después puede saltar al entorno social o al productivo. Su concepto es más de coworking que de bussines center. Finalmente hay el medio  de los datos abiertos. Todos los proyectos y procesos y los ejemplos descritos están soportados por datos, y las instituciones tienen ingentes cantidades de datos (big data) que no pueden explotar. Si estos datos se "liberan" se puede sacar un gran rendimiento por parte de la ciudadanía y también por los agentes productivos.

Aun así muchos de estos proyectos de innovación social se pueden definir como reactivos. El caso del 15-M tendría esta naturaleza puesto que se caracterizan por la unanimidad, la horizontalidad y el "debate eterno". El caso de la PAH sería de este tipo pero ya focalizaría propuestas concretas de cambio. El caso del software libre Linux se puede considerar un caso ejemplar que anticipa las nuevas vías de innovación social: está basado en la cultura digital -meritocràcia, red, personas que hacen y comparten- y en el "consenso aproximado" -no hay que coincidir en todo- y en la posibilidad de la "abanico" multitud de procesos que pueden compartir partes de proyectos, que se van diversificando y que se pueden volver a encontrar.
Esta innovación da lo que Freire ha definido en su obra "Manifiesto Crowd" como la "innovación crowd", la innovación de las multitudes, donde este concepto se contrapone al de las "masas" por la capacidad de protagonismo. Así las prácticas definidas como "crowd" corresponderían a proyectos proactivos, donde la gente, la multitud se adhiere a proyectos con diferentes escalas de implicación y compromiso. Estas prácticas dans respuestas a problemas complejos y se fundamentan en el poder de la acción y la inteligencia colectiva y en la "comunidad de práctica" versus la individualidad. Esta comunidad de práctica se define para tener objetivos compartidos -problemas comunes- por el trabajo compartido, las reglas compartidas (gobernanza, muy sofisticada) y por las plataformas tecnológicas también compartidas.

En resumen se puede decir que la innovación no se puede planificar, sino que se tiene que facilitar en un contexto de innovación ciudadana, tiene que tener un impacto económico -social o empresarial- y requiere de una ciudadanía con valores y competencias, por lo cual la educación resulta fundamental.

Pietat Hernàndez abre el turno de debate. Evaristo Gonzalez plantea las dificultades de diferentes colectivos y las inquietudes que genera la situación actual y pregunta como la ciudad puede tener soluciones reales, que emergen y que encuentren apoyo institucional. Freire opina que esto depende de varios factores: de como se organicen estos movimientos para hacer cosas; que haya proyectos que generen impactos económicos locales y que reclamen a la administración qué tiene que ser su papel -que puede ser diferente a lo que ha sido hasta ahora, en la línea de la facilitación-. Nuut Valero comenta que innovar aquí todavía da miedo y que hay que perder este miedo. Freire insiste en el papel de la educación y la idea que ahora experimentar es "barato" -en la línea de la innovación ciudadana expuesta- y por lo tanto hay que aprovechar esta posibilidad y, efectivamente, aprender del error. Quim Rius comenta que en términos de política cultural, la del "crowd" puede ser una tercera vía que se abre entre las clásicas de la democratización de la cultura y la democracia cultural, pero se pregunta sobre el impacto que la liberación masiva de contenidos puede acabar teniendo en la situación de los creadores, o sea, en el debate sobre derechos de autor. Sobre este punto Freire comenta que se tiene que tener en cuenta estos intereses, pero que los cambios tecnológicos no se pararán, y por lo tanto hará falta sin duda reformular la retribución de la propiedad intelectual. Se comenta finalmente que todos estas procesos de innovación tienen que dar a una nueva inteligencia que permita pasar del interés personal al interés común.