El Consejo de la Formación Profesional es un órgano consultivo y de participación social, creado por el Ayuntamiento de Terrassa. Es una plataforma estable de trabajo, fruto del consenso, donde participan todos los diferentes agentes educativos, sociales y económicos que operan en la ciudad.

El Consejo quiere ser un ente que refleje y tenga en cuenta los diferentes puntos de vista e intereses de todas aquellas personas relacionadas con la formación profesional en nuestra ciudad.

¿Quién forma parte del Consejo?
  • El Alcalde de Terrassa, como presidente del Consejo
  • Concejales, en representación de los diferentes partidos
  • Representantes de diferentes departamentos municipales (Educación, Fomento, Servicios Sociales, Juventud, Políticas de género, Emprenderuria)
  • Representantes de otras administraciones (Diputación, Generalitat, Consell Comarcal)
  • Representantes empresariales (Cecot, Cámara de Comercio, gremios, sectores empresariales, empresas ...)
  • Representantes sindicales (UGT, CCOO)
  • Representantes de centros de formación profesional y ocupacional (pública y privada)
  • Representantes de la universidad
  • Otros (AMPA, entidades, asociaciones ...)

¿Porqué un Consejo de la FP?

El Consejo de la Formació Profesional de Terrassa surge de la necesidad de trabajar para que la formación profesional gane en calidad y prestigio, para convertirla en una opción de futuro atractiva, en sintonía con las tendencias del mercado laboral.

En el Consejo de la FP trabajamos para:

  • Fomentar y prestigiar la formación profesional en nuestra ciudad.
  • Participar en una planificación coherente de la oferta de formación profesional.
  • Difundir y promover la oferta de formación profesional.
  • Garantizar canales de comunicación y participación para todos los que tienen que ver con la formación profesional.
  • Promover una formación profesional innovadora y abierta a Europa.
  • Facilitar la adecuación entre la formación impartida y la demanda empresarial.
  • Favorecer el proceso de inserción social y profesional de los jóvenes.
  • Impulsar proyectos de transición escuela - trabajo.
  • Que las empresas puedan conocer qué formación se hace en los centros educativos.
  • Que los centros educativos puedan saber qué formación específica necesitan las empresas.
  • Que los jóvenes puedan tener una formación adaptada a las necesidades del mercado, unas prácticas en las empresas de calidad, unas bolsas de trabajo operativas...