La regulación en materia de consumo permite defender los intereses de las personas consumidoras y usuarias e informar a los comerciantes, las empresas y quien preste servicios, para que conozcan y apliquen las normas referentes a consumo.

Los requisitos generales en materia de consumo, que deben tenerse en cuenta a nivel de empresa, tanto para cumplir con la normativa, como para disfrutar del agradecimiento y la fidelidad de los clientes, serían los siguientes:

  • Los horarios: se informarán al público y deberán ser visibles incluso cuando los establecimientos están cerrados
  • Los precios: deben estar claramente indicados. En el caso de productos, deberá figurar en cada uno de ellos y, en el caso de los servicios, exhibir un listado de precios
  • El uso de la lengua: los rótulos, los documentos de ofertas de servicios y los contratos de adhesión deben estar al menos en catalán y hay que asegurar que se puede atender a los clientes cuando se expresen en cualquiera de las dos lenguas oficiales, el catalán y el castellano. Podéis ampliar la información lingüística en Catalán y Empresa. ¿Ya estás al día?
  • El etiquetado de los productos: deben estar etiquetados en cualquiera de las dos lenguas oficiales, el catalán y el castellano
  • La factura o el ticket: siempre se debe entregar a los clientes y debe incluir, como mínimo, el concepto, el importe con impuestos y la identificación de la empresa con el NIF
  • Las hojas de reclamación: se deben tener a disposión
  • La buena información facilitada previa a la venta del producto o servicio y una publicidad veraz

Adhesivo identificativo de establecimiento adherido a la Junta Arbitral

La adhesión a la Junta Arbitral de Consumo es otra manera de generar confianza en la calidad de sus productos y en los servicios que ofrecéis, ya que representa una garantía de calidad y seriedad para el negocio que exhibe su distintivo.
 
Un buen servicio y una buena atención postventa ayudará a fidelizar clientes y a generar otros nuevos.
 
 
Para más información, podéis dirigiros al Servicio de Consumo  y a la Agencia Catalana de Consumo