El entierro del Carnaval

El miércoles de Ceniza, es uno de los actos más singulares y espectaculares de esta celebración en Terrassa. En ellos participan más de una veintena de entidades de cultura popular y cívicas de la ciudad y alrededor de 400 personas.

Desde el año 1991, este acto cuenta con un planteamiento de teatro de calle y de participación popular suficientemente relevante, lo que hace que este sea un espectáculo único en Cataluña con el desarrollo de una trama protagonizada por una veintena de personajes diferentes.

El entierro del Carnaval está organizado desde el año 1991 hasta el 2013 por la entidad Sussietat del Embut y desde el 2014 por la Confrariua Mascarada, siempre con el apoyo del Ayuntamiento de Terrassa.

La acción

La trama del entierro del Carnaval se desarrolla como una lucha entre el Carnaval y sus personajes afines (las doncellas, La Pàjara ...) y la Cuaresma y los personajes que la representan (El Gavilán, los cuaresmones... ). La Cuaresma es la vencedora, pero el alma encendida e iluminada del Carnaval llena de paciencia todos los asistentes para esperar la próxima celebración.

A las 8 de la tarde, un fuerte cohete anuncia el inicio de la luctuosa desfile que sale del atrio del Ayuntamiento. Antes de comenzar la marcha, los armados depositan con cuidado el féretro del difunto sobre el carro mortuorio. El cortejo inicia su itinerario hasta el Parque de Vallparadís.

La Pájara, afligida viuda, resta en un sitial presidiendo el acto y los personajes más relevantes de la ciudad le rinden pésame.

El relevo de guardia da paso, a continuación, en el acto de invocar el juramento de la preciada custodia a los restos del difunto mientras la coral entona el canto de las absueltas. Después, los Enanos inician el baile de pésame hasta que, de repente, los Diablos invaden la escena, se hacen dueños del féretro y colocan el ataúd en la pira.

El Diablo bocazas, desde el escenario, da a conocer al pueblo los escatológicos versos. Y el redoble de los tambores anuncia la llegada de los siete jinetes apocalípticos portadores de los pendones negros. Un grupo de plañideras espera, con llantos y gemidos, el bisbot quien lee las últimas voluntades del difunto (un testamento de narices...). El testamento es la pequeña venganza del Carnaval con los desagradecidos que olvidan todo el año de él y sólo piensan con los fríos de febrero ...

El humo llena la escena y la música y la lluvia de pétalos da paso al baile de las doncellas, hasta que la presencia de los quaresmots desgarrando los pendones deja a la vista el plateado de las sardinas. Los quaresmots con su danza agresiva reducen las doncellas.

De repente, sale el Gavilán abucheando el público. Una vez en el escenario reduce la doncella y lanza contra los asistentes sus recriminaciones. La doncella escapa del Gavilán quien la persigue con su vuelo.

La traca anuncia la salida del baile de bastones y, cuando comienza la danza, el Gavilán vuelve a la escena y se inicia una lucha en la que el bicho se vencida por bastoneros.

Estalla después un correfoc que avanza hacia la pira donde descansa el difunto Carnaval y con gran eco de tambores surgen los Llucifers con enormes horcas chasqueando de fuego. Asimismo el resto del diablos comienzan la cremación del cuerpo del Carnaval con gran bailoteo.

Pira mortuoria del entierro del Carnaval. Un minuto de silencio, acompañado de la tétrica danza del fantasma de la muerte entre los asistentes, sublima la ceremonia final del Carnaval. Dos torres humanas inician su ascenso con un pilar levantado por debajo y los "enxanetes" sueltan globos iluminados.

Y para festejar la clausura del Carnaval, comienza el baile de fiesta, donde la música, la luz y el vino dan el marco a la Sardinada.

Personajes del entierro del Carnaval
Personajes afines al difunto Carnaval:

  • El difunto Rey del Carnaval: después de unos días de intensa desenfreno, los excesos llevan el rey dentro de un ataúd.
  • La Pájara: es la inconsolable viuda y la narradora de los actos del entierro. A veces olvida el duelo y los sujetadores.
  • Las Doncellas Virginals: muchachas vestidas de fiesta con intención de continuar bailando, bailando, bailando ...
  • Los Armados: son la guardia del finado y acompañan el carro mortuorio durante todo el recorrido. Los reconoceréis porque van vestidos de romanos.
  • La coral de las absueltas grupo de voces que despiden con lastimosos cánticos los restos del rey.
  • Los Enanos: los cabezudos enlutados dan el pésame y honran el muerto después del canto de las absueltas.
  • Los Bastoneros: grupo de toros humanos que a golpe de bastón luchan con el Gavilán para parar el funesto futuro que él augura.
  • Las Plañideras: las veréis desconsoladas, vestidas de negro con velos de tul y enormes pamelas.
  • Las Torres Humanas: dos pilares humanos elevan el alma del difunto. Descanse en paz.
  • Los Músicos: conjunto de artistas que musican todos los eventos.

La Sardinada la ofrece la Confraria Mascarada, entidad organizadora del Carnaval en Terrassa, a todos los asistentes al entierro que muestren pena verdadera y sentimiento profundo.

Personajes que representan la Cuaresma:

  • El Gavilán: el más ferviente seguidor de la Cuaresma. Es un pajarraco de plumas oscuras, pico poderoso Va vestido de cuero negros y sus maneras son agrias y autoritarias.
  • Los Cuaresmones Famélicos: seres calvos de cáscara y nariz puntiaguda, emisarios del Gavilán y de la Cuaresma.
  • Los Esqueletos: símbolos de muerte que flanquean los restos del Carnaval durante todo el cortejo y danzan durante su quemadura.
  • El Obispo Religioso: soberbio adornado lujosamente con sedas negras y púrpuras. Es él quien hace lectura del testamento del Carnaval.
  • Los Siete Males (los jinetes apocalípticos): siete pendones que representan los siete pecados capitales son llevados por encapuchados tenebrosos.
  • Los diablos: con horcas y antorchas encienden la noche con fuego. Los diablos roban el féretro para tirarlo a la hoguera mientras leen sus versos.
  • El Fantasma de la Muerte. espectro de gran tamaño cubierto de grises mantas, que con su baile sublima la ceremonia final del Carnaval.