A lo largo de nuestra historia y en nuestra cultura, las personas con orientaciones afectivas, sexuales e identidades de género diferentes a las normativas han sufrido incomprensión y discriminación por parte de los poderes del Estado y de la mayoría de la sociedad. No hace tantos años, en 1970, aunque se aprobaba una ley que preveía el internamiento en prisiones o centros psiquiátricos de las personas homosexuales.

La lucha contra este maltrato ha conseguido poner fin a la discriminación en el ámbito legal, donde se ha alcanzado prácticamente la igualdad, pero quedan todavía aspectos importantes a resolver que afectan principalmente a las personas trans* e intersexuales.

Ciertamente las personas LGTBIQ viven con mucha más libertad que hace unos años, pero todavía hay reductos importantes de incomprensión, de prejuicios, de discriminación, de homofobia, lesbofobia, transfobia, intersexofòbia y bifobia.

Conscientes de esta realidad, el Ayuntamiento de Terrassa, en el cartapacio del mandato 2015-19, crea la Concejalía de LGTBIQ con personal y presupuesto propios.