El 19 de marzo de 1939, el Ufficio Stampa y Propaganda, constituido en Salamanca y subordinado a la Missione Militare Italiana in Spagna, pone en marcha la publicación de Il Legionario, un periódico que tiene como destinatarios a los combatientes italianos en España ( FGER).

1. La propaganda fascista sobre el terreno

Tras reconocer a Franco como jefe del Gobierno de España el 18 de noviembre de 1936, el Duce dispuso la creación del Ufficio Spagna (US), gabinete dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, destinado a centralizar toda la información relativa al conflicto y a canalizar las peticiones procedentes de la Missione Militare Italiana in Spagna (MMIS).

Entre las primeras actuaciones de la US, destaca la constitución en Salamanca del Ufficio Stampa e Propaganda (USP), subordinado a la MMIS que, a partir de diciembre de 1937, pasaría a llamarse Ufficio Stampa Italiano (USI) .

El USP se organizó en una secretaría y cuatro secciones:

  • Radio: hacía el seguimiento de las noticias radiofónicas del bando republicano y de las estaciones de radio extranjeras para luego, hacer contrapropaganda a través de Radio Verdad. Y además, redactaba boletines en lengua italiana para difundir a través de las dos principales emisoras de la zona nacional.
  • la sección Esteri: redactaba un noticiario en francés para los corresponsales extranjeros en España y monitorizaba la prensa internacional y la prensa roja.
  • Spagna: se encargaba de proporcionar a la prensa nacional material periodístico de orientación anticomunista.
  • la sección Fotocine: difundía, en la zona nacional, material fotográfico y audiovisual italiano, proporcionaba a los militares documentos fotocinematogràfics de las operaciones y sobre todo suministraba a la prensa italiana e internacional imágenes del conflicto, particularmente las que resaltaban el protagonismo de sus tropas.

El USP también editó el periódico Il Legionario, destinado a los integrantes del CTV.

2. Fotógrafos, locutores de radio y operadores de cámara

Los medios de comunicación internacionales pusieron en evidencia todo lo que pasaba en España. Era la primera vez que una guerra se explicaba casi en directo a través de la radio y aparecía representada de una manera extraordinariamente amplia en los periódicos ilustrados, los noticiarios y los documentales de actualidad.

Los técnicos trabajaron en condiciones muy difíciles y usaron cámaras fotográficas y máquinas de filmar mucho más manejables que en el pasado, lo que permitía emplearlas en zonas próximas a la línea de fuego.

En el ámbito informativo, actúan todas las partes implicadas en el conflicto, entre ellas, Italia. Mussolini visionaba personalmente los noticiarios en su residencia particular antes de que los proyectaran en las salas. Hacía lo mismo con cualquier fotografía en la que aparecía retratado y con la mayoría de las imágenes "sensibles". Muchas de las fotografías oficiales que se muestran en esta exposición llevan, detrás, el escrito: VISTO DAL DUCE (visto por el Duce). En materia de propaganda, Mussolini no delegaba.

La inversión del régimen fascista a la hora de explicar de manera persuasiva y convincente los acontecimientos bélicos fue destacable, y pasó en gran parte por las manos del Ufficio Stampa e Propaganda, comprometido en recoger material fotográfico y audiovisual que sirviera para nutrir los medios informativos italianos y extranjeros, además de los medios de las zonas que se iban liberando.

Durante la guerra, el Ministerio de Cultura Popular de Roma envió a la embajada italiana en Salamanca miles de pancartas murales que reproducían frases de Mussolini traducidas al español. Se trataba de pequeños y económicos pasquines para pegar en las paredes de ciudades y pueblos, que facilitaban en píldoras los temas de la retórica fascista (Asmae).

3. Crónicas de la posguerra

Mussolini invierte en España mucho más de lo que la pírrica victoria junto a Franco le devolvería. Pero esto, sólo se puso de manifiesto después de la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial. Hasta entonces el Duce trabajó para no perder sus opciones en el Mediterráneo occidental, donde el resultado del conflicto había mejorado su posición estratégica. Por ello, una vez terminada la guerra, intentó dejar de lado sus desavenencias con Franco. El viaje triunfal de Galeazzo Ciano por tierras españolas, al que tanto los medios italianos como los españoles dieron una cobertura insólitamente coincidente, reflejó esta fugaz convergencia y el ministro de Exteriores italiano fue recibido con todos los honores por un pletórico Caudillo.

Muy pronto surgieron otras discrepanciasa  raíz de las diferentes actuaciones de los dos jefes de gobierno en el tablero geopolítico internacional. La entrevista de Bordighera (12 de febrero de 1941) dejó claro a Mussolini que Franco estaba más que dispuesto a entrar en la contienda como aliado de las potencias del Eje, pero bajo condiciones que no eran asumibles ni por Roma ni por Berlín.

Queda el relato de la campaña de los legionarios italianos "según Mussolini" en las salas dedicadas a la Guerra Civil Española de la Mostra della Rivoluzione Fascista: una ostentosa exhibición de protagonismo que, sobre el terreno, nunca llegó.