Realizar cualquier actividad humana conlleva casi siempre un nivel de sonido más o menos elevado.

Según el tipo, la duración, el lugar y el momento donde se producen, los sonidos pueden ser molestos, incómodos y llegar a alterar el bienestar fisiológico o psicológico de los seres vivos; entonces llamamos ruido y se considera contaminación.

La contaminación acústica puede definirse como el incremento significativo de los niveles acústicos del medio y es uno de los factores importantes de deterioro de la calidad ambiental del territorio.