Se entiende como ciudad universitaria bien aquella ciudad en la población de la que predominan los estudiantes universitarios, bien aquella donde la presencia de instituciones universitarias influye de forma importante en la economía, la cultura y el carácter de la ciudad.

Mientras que Barcelona, la primera ciudad universitaria de Cataluña, se definiría más por la primera acepción, Terrassa, la segunda en el ranking, entraría de lleno en la segunda.

La singularidad universitaria de Terrassa se fundamenta en diferentes elementos:

  • Están presentes 4 universidades (UPC, UAB, UB y UOC) compuestas por 7 escuelas, 1 facultad y un hospital universitario donde estudian alrededor de 10.000 alumnos.
  • Una tradición centenaria de relación con la industria y la empresa, y una especialización dominante en ingeniería y tecnología. En el curso 2016-2017 estuvieron presentes 63 grupos de investigación.
  • Especialidades universitarias únicas en Cataluña: Aeronáutica (ESEIAAT), Óptica (FOOT), Cine y Audiovisuales (ESCAC), Comercio y Distribución (ESCODI) Terapia Ocupacional (EUIT), Ingeniería Textil y Papelera.
  • Un campus urbano que abarca toda la ciudad, en un modelo ya presente en universidades como la de Columbia, que se funde dentro de las islas de Manhattan, en Nueva York, la de Liverpool o la de Lovaina. Barcelona también inserta sus universidades en la trama urbana.

El campus urbano de Terrassa

Tradicionalmente se denomina campus al conjunto de terrenos y edificios que pertenecen a una universidad. Incluye las facultades y escuelas, la biblioteca, las residencias de estudiantes, las zonas deportivas, espacios de ocio, cafeterías, tiendas, jardines y parques. El modelo de campus más extendido es el que se encuentra distante de los núcleos urbanos, en la periferia urbana, como es el caso de muchas universidades británicas y estadounidenses y en nuestro país sería el caso de la Universidad Autónoma de Barcelona, ubicado en Bellaterra, Cerdanyola.

Un campus se define como urbano cuando la universidad inserta en la trama compacta de la ciudad y el campus se convierte en la propia ciudad, con sus prestaciones y servicios.

En Terrassa, desde hace más de un siglo, universidad y ciudad se enlazan y se conectan en la trama urbana. A lo largo del tiempo la antigua Escuela Industrial ha funcionado como epicentro de un campus urbano que ha acabado abarcando toda la ciudad.

A medida que se implantan nuevos centros universitarios en la ciudad, el entramado de servicios y prestaciones recíprocas con las escuelas universitarias aumenta y se fortalece.

La ciudad y el conocimiento

El conocimiento es un recurso competitivo fundamental y un factor imprescindible del progreso en nuestra sociedad, y es en las ciudades donde se concentra una mayor densidad de recursos del conocimiento. La asociación entre el conocimiento y el desarrollo urbano y su impacto en la innovación y el desarrollo económico ha sido objeto de muchos estudios desde los años 90. Desde la revolución de las TIC se ha bautizado con diferentes nombres este proceso: ciudad informacional, territorios innovadores, ciudades inteligentes, ciudades del conocimiento, ciudad creativa...y especialmente con terminología anglosajona (talented cities, innovative cities, connected cities, learning cities...).

Muchas ciudades trabajan para conseguir este vínculo con el conocimiento para el desarrollo basado en el conocimiento se asocia a la creación de más empleo y más cualificado, a un mayor incremento de la riqueza y la reconversión de las industrias tradicionales.

Se considera que las bases para el crecimiento del conocimiento son los actores locales, los procesos de aprendizaje y el esfuerzo innovador. Sin embargo, y desde una perspectiva más compleja del desarrollo, se podría definir como ciudades del conocimiento a aquellas con capacidad de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, una mayor participación ciudadana y un gobierno más eficaz del territorio.

La presencia de universidades y centros de investigación considerados de excelencia son un factor favorable para la innovación así como la utilización práctica de sus resultados mediante la transferencia de conocimientos a las empresas.