Plantadas 500 cepas de la variedad Terrassenc en la finca municipal de Mossèn Homs

Ésta es la primera vez que se plantan vides en una finca municipal. A finales del mes de marzo, se plantaron unas 3.800 cepas de las variedades Malvasia, Picapoll y Terrassenc, de la que se han plantado 500 unidades. El inquilino es una empresa con el proyecto Rabassaires, con quien el Ayuntamiento firmó en diciembre de 2021 un contrato de arrendamiento rústico y aprovechamiento agrícola dedicado a la vid por una duración de 10 años, prorrogable hasta un máximo de 30. En él, el arrendatario se compromete a gestionar en la plantación la variedad de uva escogida, de acuerdo con el Ayuntamiento, y a trabajar en la recuperación de variedades antiguas o existentes. Además, aproximadamente el 10% de los viñedos se dedicarán al cultivo experimental de la variedad a recuperar Terrassenc. Éste se caracteriza por ser una uva de grano apretado, de color verde oscuro antes de la maduración y resistente al frío ya las plagas. Sin embargo, para esta tarea ha sido necesario el informe favorable y de compromiso de seguimiento técnico por parte del Institut Català del Vi (INCAVI).

El proyecto Rabassaires trabaja, actualmente, en parcelas que todavía mantienen viñedos viejos del pasado vitícola del Vallès Occidental y busca replantar en terrenos en desuso, en zonas donde antes el viñedo había estado tan presente, como es el caso de Terrassa. El objetivo es recuperar la historia del territorio y en este caso su memoria en el mundo del vino y de la vid.

Autorizaciones para plantar viñedo

La plantación de vid está regulada por normativa de la Unión Europea, así que, para sacar adelante el proyecto en la finca municipal de Mossèn Homs, ha sido necesaria una autorización de nueva plantación para poder ejecutarla y pasar un proceso de concesión, llamado mecanismo de salvaguarda, regulado en base a unos criterios de admisibilidad y prioridad. Así que, la parte adjudicataria solicitó, dentro del plazo establecido, una autorización de nueva plantación en la parcela arrendada en el Departament d'Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural de la Generalitat.

La voluntad es que, con este cultivo, se recupere la vid y se pueda comercializar el vino procedente de variedades tradicionales de vid del Vallès. El Ayuntamiento recupera, así, este cultivo, y es que hace dos siglos, Terrassa era una de las tierras de producción de vino más importante de Catalunya, con una variedad de vid que llevaba el nombre de la ciudad y que se vendía en la mitad del territorio.