Empiezan las obras de rehabilitación del edificio catalogado de la antigua fábrica Sala i Badrinas

Las obras, que se iniciaron el 29 de mayo y tienen un plazo de ejecución previsto de 8 meses, corren a cargo de la Junta de Compensación del sector, de iniciativa privada, que es quien impulsa la transformación de todo este ámbito. Una vez restaurado, el edificio será entregado en el Ayuntamiento de Terrassa

El inmueble, de 908 m² construidos, tiene dos plantas y los trabajos contemplan realizar una serie de actuaciones para consolidar la edificación y para preservar los elementos de valor. Entre otros aspectos, se realizarán las obras que permitan garantizar su impermeabilización; recuperar las cubiertas (claraboyas, bajantes, tejas...); reparar los cierres; restituir los cristales rotos y carpinterías exteriores. El alcalde accidental, Xavier Cardona, explica que «una de las finalidades es recuperar todos aquellos elementos que representaban un interés artístico y que han desaparecido o se han dañado con el paso del tiempo. Desde el Ayuntamiento seguimos en la línea de reconvertir los espacios urbanos vacíos existentes para dotarlos de una segunda vida, ofreciendo nuevos usos a la ciudadanía, pero también reivindicando el patrimonio y el pasado industrial de la ciudad». De los elementos que se preservarán, destacan los elementos originales que hay en el vestíbulo principal y en las oficinas y, entre los trabajos previstos, figura la restauración de la barandilla principal y del techo de madera con paneles de vidrio; la reparación o sustitución de las carpinterías interiores; la puerta de hierro que da acceso al recinto; el reloj de la fachada principal, que data de los años 30; y los esgrafiados de la rueda y la hiladora y la imagen de la empresa, que se encuentran dañados, entre otros.

El Plan de Mejora Urbana de Transformación de la Fábrica Sala y Badrinas, desarrollado por la Junta de Compensación, contempla la urbanización del ámbito, que está prácticamente finalizada, y que ha sido previa a la edificación de este futuro complejo residencial, de 30.692 m², que está delimitado por las calles de Baldrich, Prim, Lepant y de la carretera de Rubí.

Estos trabajos han supuesto el punto de partida del proyecto de transformación de los antiguos espacios industriales de la ciudad, actualmente en desuso, para dotarlos de una segunda vida y, también, el inicio de uno de los proyectos que promoverá la reactivación urbanística del barrio del Siglo XX, con nuevos espacios y equipamientos públicos.