La Sala Muncunill fue inaugurada en 1986 y está situada en el interior de uno de los edificios singulares de la ciudad, el Vapor Amat, antigua fábrica de tintes. Es uno de los espacios expositivos que la ciudad dedica a las prácticas artísticas contemporáneas, junto con la Casa Soler i Palet.
 

On tot va començar

  • Retrospectiva fotográfica de Ramon Masats
  • Comisario: Chema Conesa
  • Del 20 de noviembre de 2021 al 23 de enero de 2022
  • Inauguración: sábado 20 de noviembre a las 18:00 h en la Sala Muncunill
  • Hoja de sala

La obra de Ramon Masats (Caldes de Montbui, 1931) consiguió dotar el reportaje fotográfico de autoría y modernidad. Su obra marcó la diferencia en la fotografía documental, dejando patente la mirada propia que todos los fotógrafos imponen en sus imágenes incluso cuando retratan la realidad cercana.

Sus primeros pasos como aficionado los dio en la Asociación Fotográfica del Casino de Terrassa, ciudad donde había llegado desde Barcelona para ayudar en el negocio familiar de bacalao y pesca salada que se acababa de instalar en una parada del mercado. Aquí vendía arengues y repartía el bacalao en una furgoneta. Aquí, entre reparto y reparto, hizo sus primeras fotografías. Aquí descubrió la arquitectura de las imágenes. Aquí ensayó el sueño de llegar a ser fotógrafo profesional.

El sueño nació durante su aburrida mili en Lleida. En aquellas horas muertas le cayó en las manos una revista, Arte Fotográfico, que espoleó su interés. Gracias al dinero que había sisado en sus repartos, se compró una cámara Retina II y se inscribió en la asociación fotográfica de Terrassa.

Ramon Masats había decidido dejar los estudios, había sido un mal estudiante, pero un buen dibujante y un lector impenitente del teatro de Shakespeare, de quien había leído toda la obra. La fotografía reunía una gran parte de sus cualidades; por un lado, la composición de una imagen en el visor de la cámara, un ejercicio de cubicaje que se nutre de la intuición estética necesaria y, por otra parte, el ejercicio de narrar, dar sentido y ordenar el contenido de las imágenes buscando la excelencia expresiva de la comunicación.

En aquella época la fotografía empezaba a experimentar diversas formas de lenguaje, la realidad óptica de la reproducción fotográfica empezaba a ser cuestionada como única vía de práctica y flotaban otras vías en la decisión del oficiante, en su mirada, libre de imposiciones estéticas que el orden clásico de las artes plásticas pretendía imponer en la fotografía. Esta lucha se vivía en las asociaciones, a medio camino entre la modernidad y el clasicismo, y quedaba reflejada en los premios que se otorgaban. Masats ganó uno, con un retrato de una vaca bastante abstracto y revolucionario para la época.

Las imágenes que recoge esta exposición dibujan un recorrido por toda su obra, desde sus fotografías de aficionado, a escenarios de Terrassa y de Barcelona que el autor es la primera vez que ha consentido exponer como reconocimiento a esta ciudad en su trayectoria, hasta su obra más consagrada. La exposición pretende rendir un homenaje al autor y a una época, los años cincuenta, en que se estaba dando forma al lenguaje fotográfico y a la estética de cómo representarlo, años en que una generación magnífica de fotógrafos en Cataluña, como Miserachs, Terré, Maspons, Pomés y Masats, definieron la modernidad en la fotografía.

Cada uno desde su terreno iluminó el panorama triste de aquellos años y entre todos inspiraron las generaciones posteriores. En Terrassa, Masats sirvió de guía a una joven Joana Biarnés decidida también a ser profesional en la fotografía de prensa. Ambos alcanzaron sus sueños.

Chema Conesa