El 1 de octubre se ilumina de verde del Ayuntamiento de Terrassa para el Día Nacional de la Artritis: artritis reumatoide, artritis psoriásica, artritis idiopática juvenil, espondilitis anquilosante y espondiloartritis. Sensibilizar e informar a la población es el objetivo. El 1 de octubre es el comienzo de la campaña de ámbito estatal "Octubre mes de la artritis y de la espondiloartritis".

¿Qué es la artritis? Es una inflamación de las articulaciones. Que es diferente de la artrosis que es una afección crónica y degenerativa de las articulaciones.

Características comunes serían que causan dolor crónico, aunque a menudo intermitente, y que son difíciles de tratar. Colectivamente son muy comunes en la población.

Cuando, en una persona, la artritis le afecta a más de cuatro articulaciones se dice que presenta una poliartritis. La poliartritis es uno de los cuadros clínicos más importantes en reumatología, ya que se puede presentar en la mayoría de enfermedades reumáticas inflamatorias.

Algunos tipos de artritis pueden curarse, pero muchos son crónicos y requieren tratamientos continuados. La artritis reumatoide es la enfermedad más frecuente que ocasiona poliartritis crónica, y afecta a una de cada doscientas personas (unos 200.000 afectados en el estado español). Se da sobre todo entre las mujeres, y suele aparecer entre los 45 y los 55 años. Las artritis de inicio infantil o juvenil, cuando afectan a niños hasta los dieciséis años, son poco habituales, pero pueden llegar a ser graves porque, además, pueden alterar el crecimiento.


En algunos casos, la artritis puede ser debida a una infección de la articulación, generalmente por una bacteria, pero en la mayoría de los casos la causa es desconocida. En las artritis crónicas inflamatorias, hay un trastorno del sistema inmunitario que produce un mantenimiento de la inflamación, y probablemente hay una predisposición genética subyacente.

Los factores medioambientales, como la humedad y el clima, no desencadenan la artritis, pero pueden contribuir a que se note más el dolor en las articulaciones dañadas.

El médico puede realizar el diagnóstico a partir del historial clínico y de un examen físico de la persona afectada, incluyendo una exploración de las articulaciones. También puede pedir pruebas más específicas para determinar el tipo de artritis y descartar otras enfermedades. Estas pruebas son análisis de sangre, radiografías y exámenes del líquido sinovial (líquido transparente y viscoso que lubrica las articulaciones).

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