La infancia es un momento clave donde nos construimos como individuos. La socialización de género nos lleva a identificarnos con uno u otro género de manera binaria. No hay lugar para matices. Hay cosas de niños y de niñas.

La presión de grupo, de la familia y de la sociedad nos empuja hacia uno de estos dos lugares. Las expectativas que ponemos sobre los niños y niñas hace difícil que se puedan mover de estos dos lugares.