El Ayuntamiento ja dispone del cens propi sobre el amigo a Terrassa y n'impulsarà la seva retirada

Abans del estudio, los consistorios obtendrán un punto de información para resolver las dudas, canalizar la información de la Generalitat y agilizar y simplificar el trámite administrativo requerido.

Terrassa cuenta ya con el estudio que cuantifica las cubiertas con presencia de amianto que hay en el término municipal y que una empresa externa ha realizado aplicando las últimas tecnologías en teledetección. Los ayuntamientos están obligados a elaborar su propio censo para cumplir con la legislación de la UE, que marca la retirada antes del año 2032, así como la legislación estatal y autonómica.

De este censo se desprende que un 30% de las construcciones privadas y un 12% de las públicas de la ciudad contienen amianto (unas 7.600 edificaciones). Unos resultados similares a los que registran otros municipios y que en estos momentos están a la espera de ser contrastados con el mapa de cubiertas que ha elaborado el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. Con el censo final, se podrá proceder a evaluar, diseñar, ejecutar y priorizar las actuaciones a realizar para retirar ese material. Este calendario deberá priorizar los espacios y edificios utilizados para la prestación de servicios públicos y, en particular, a los colectivos más vulnerables.

En este mismo sentido, la Generalitat ha diseñado una hoja de ruta a través del Plan Nacional para la Erradicación del Amianto en Cataluña 2023-2032 y, en estos momentos, ya cuenta con un anteproyecto de ley para la gestión y retirada de este material, en el que el Ayuntamiento de Terrassa presentará alegaciones a través de la Federación de Municipios de Cataluña (FMC).

La voluntad del Ayuntamiento es trabajar conjuntamente con los diferentes agentes sociales de la ciudad para cumplir con el calendario marcado por la Unión Europea: antes de 2028 el amianto debe estar retirado de los bienes de titularidad municipal y, antes de 2032, de los de titularidad privada. En estos momentos, la Generalitat estudia reforzar las subvenciones de cara a los privados, con la posibilidad de aprovechar la retirada del amianto para instalar placas fotovoltaicas en las cubiertas y ha creado el portal web www.amiant.gencat.cat por facilitar el acceso a información especializada, al marco normativo ya las diferentes líneas de ayuda. Por su parte, el Ayuntamiento valorará la posible adopción de exenciones o bonificaciones en tasas o tributos en trámite de licencias.

Para asesorar y atender a la ciudadanía, el consistorio abrirá un punto informativo en la calle de Pantà 20, antes del verano, para resolver las dudas, canalizar la información de la Generalitat y agilizar y simplificar la tramitación administrativa requerida. También se abrirá un buzón de sugerencias en la plataforma www.participa.terrassa.cat, así como en la web del Ayuntamiento, donde se publicará el censo actualizado y el calendario previsto para cumplir con la normativa de transparencia e información.

 

¿Qué es el amianto?

El amianto es un material que fue de uso habitual en el sector de la construcción y de la industria entre los años 1950 y 1990 y que no se fabrica desde el año 2002 y se sustituyó por la fibra de vidrio o la celulosa. Sin embargo, todavía es un material muy presente en las grandes ciudades porque era un material económico y abundante que tenía propiedades aislantes e ignífugas. Este residuo tiene un ciclo de vida estimado de 30 a 50 años, por lo que se calcula que en 2030 más del 85% de estos materiales habrán superado su vida útil.

Hoy en día el amianto tiene la consideración de residuo tóxico y las administraciones, tanto estatal como autonómicas, trabajan en su retirada. Sin embargo, cabe recordar que sólo es nocivo cuando se inhala su pulso en el momento de manipularlo, por lo que su sola presencia no tiene un impacto en la salud pública. El principal ámbito de exposición se da en actividades relacionadas con la demolición, mantenimiento y retirada para que se liberen microfibras que son tóxicas para la salud.

 

¿Qué hacemos ahora en Terrassa?

La Ley estatal de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, fija como objetivo reducir al mínimo los efectos negativos de la generación y gestión de éstos en la salud humana y en el medio ambiente. Así, el Ayuntamiento vela por que, cuando se derriba una construcción o se desmontan cubiertas, depósitos de agua u otras canalizaciones, los proyectos ya contemplen las directrices que marca el Real Decreto que regula las "disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto".

En estos casos, los pequeños industriales pueden llevar los residuos de amianto al Centro de Tratamiento de Residuos del Vallés, abonando las tasas correspondientes, por ser uno de los centros autorizados para recepcionar, almacenar y transferir residuo de amianto a destino final. Por otra parte, la ordenanza fiscal sobre la gestión de residuos municipales, contempla que se pueden llevar gratuitamente hasta el Punto Limpio de Can Barba hasta 100 kg de amianto, dentro de un horario concreto y con unas condiciones de embalaje determinadas.