El Ayuntamiento recuperará el cultivo de la viña en Terrassa en una finca municipal de Mossèn Homs

Uno de los objetivos es reintroducir las variedades autóctonas locales, como la cepa el Terrassenc

Hace dos siglos, Terrassa era una de las tierras de producción de vino más importante de Catalunya, con una variedad de viña que llevaba el nombre de la ciudad y que se venía en mitad del territorio. Ahora, el Equipo de Gobierno quiere recuperar el pasado vitivinícola de la ciudad y de la comarca con un proyecto que contempla plantar viñas en una de las parcelas de Mossèn Homs, situada en la Anilla Verde, con la voluntad de recobrar la cepa autóctona local, como era el Terrassenc. Actualmente, tanto la viña como el olivo están poco representados en Terrassa, puesto que la producción agrícola local está dedicada a los cereales, los forrajes y la pequeña huerta de subsistencia.

Para el regidor de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Carles Caballero, esta es una iniciativa de recuperación de memoria historia. «Si, fruto de este proyecto, en un futuro próximo podemos obtener una variedad que lleva el nombre de la ciudad y hacer vino, podría ser un incentivo porque los grandes propietarios de fincas apostaran por la viña y, de este modo, divulgar el nombre de Terrassa por todas partes», ha afirmado hoy el regidor, en la rueda de prensa de presentación del proyecto. También ha explicado que la voluntad es iniciar este cultivo en una finca municipal porque en un futuro pueda tener continuidad en propietarios privados.

Uno de los objetivos del proyecto es reintroducir la variedad de la cepa Terrassenc, de la cual todavía hay viñas. Precisamente, esta es una de las que figura en el proyecto de recuperación de variedades antiguas de viña, que, entre otros organismos, impulsa desde hace dos años la Denominación de Origen Bages. La cepa del Terrassenc es vigorosa y da una uva negra, de grano prieto color verde oscuro antes de la maduración y resistente al frío y a las plagas. Desde el Ayuntamiento, se quiere abrir el proyecto a la participación ciudadana haciendo un llamamiento a travès de las redes sociales de Medio Ambiente porque si localizan una viña creciente en medio del bosque, la puedan geolocalitzar y enviar la información al correo electrónico [email protected]. La campaña se divulgará por Instagram (@terrassamediambient), Twitter (@trsreciclabe) y Facebook (@Terrassareciclable).


La plantación de las cepas (4.500 en total) se hará en una finca de 1,6 hectáreas de Mossèn Homs, que quedó inactiva hace unos meses y que ahora se recupera, puesto que uno de los objetivos de la Anilla Verde es restablecer la máxima superficie de terrenos para ser cultivada. El Ayuntamiento adjudicará su arrendamiento. El futuro locatario se hará cargo del mantenimiento de la viña y tendrá la obligación de dedicar el 10% de las cepas (unos 450, aproximadamente) al cultivo experimental para recuperar la variedad autóctona, previo informe del Instituto Catalán del Vino (INCAVI). El Ayuntamiento se hará cargo de los gastos de preparación de la parcela (instalaciones, labrada, analítica del suelo, plantación...) previas al inicio de la producción. El contrato tendrá una duración de 10 años, prorrogable hasta un máximo de 30.


Desde el siglo XVIII

La expansión de la viña en el Vallès Occidental se había iniciado en el siglo XVIII, y continuó con mucha fuerza durante la primera mitad del siglo XIX. Hacia mediados de siglo XIX era la comarca catalana con una mayor especialización vitivinícola, por ante el Alt Penedès, el Bages y la Anoia, con un 68% de la superficie cultivada dedicada a la viña de las variedades como el picapoll, la garnatxa, el macabeo, el xarel·lo y las autóctonas locales como el Terrassenc. La producción de Terrassa y Sabadell representaba el 17% de la producción de la provincia de Barcelona. La reactivación de la producción vitícola catalana durante la primera mitad del siglo XIX es resultado del incremento de los intercambios comerciales de la economía catalana con los mercados americanos.

La plaga de la fil·loxera provocó una caída de los precios del vino y una regresión del cultivo de la viña. A principios del siglo XX, la industrialización de la comarca representó la práctica desaparición del patrimonio agrícola local y la disminución del sector del campesinado. Los años 1960, con la eclosión de la construcción, se cerró un ciclo histórico de predominio agrícola en el Vallès Occidental para convertirse en una comarca industrial y metropolitana.