Terrassa impulsa un nuevo Plan Local de Vivienda que prevé destinar el 10% del parque total de viviendas para 2031 a políticas sociales de vivienda
La hoja de ruta para los años 2026-2031 prevé la ampliación del parque de vivienda asequible, recuperar la construcción directa, impulsar la colaboración público-privada y potenciar la rehabilitación de viviendas
La concejala de Políticas Sociales de Vivienda y Promoción Pública de Vivienda, Lluïsa Melgares, acompañada de la gerente de la sociedad municipal Habitatge Terrassa, Eva Dalmau, ha presentado esta mañana el nuevo Plan Local de Vivienda 2026-2031 y el que será el Pacto Local de Vivienda, que serán elevados al Pleno de mayo para su aprobación.
El Plan Local de Vivienda de Terrassa 2026-2031 —nacido de un diagnóstico profundo realizado por el Ayuntamiento con la colaboración de todos los grupos municipales, la ciudadanía y agentes vinculados a la vivienda— debe ser el instrumento estratégico para planificar las políticas de vivienda del municipio durante los próximos seis años, un documento que determina los compromisos municipales y constituye la propuesta marco para concertar las políticas locales con la administración de la Generalitat de Catalunya. Se trata de uno de los proyectos estratégicos más relevantes de este mandato y una de las prioridades más claras para el futuro de la ciudad. Según ha explicado la concejala Lluïsa Melgares: «tenemos una hoja de ruta muy ambiciosa y un diagnóstico muy riguroso de los retos y de las estrategias a seguir, que surge del trabajo técnico, de mucha calidad y complejidad, pero sobre todo de la participación ciudadana, porque hemos escuchado a mucha gente, hemos analizado muchos datos y hemos abierto numerosos diálogos y consultas para tener el mejor Plan de Vivienda posible en Terrassa y situarlo también como referente para otros municipios, administraciones y organizaciones de nuestro país».
El Plan Local de Vivienda incluye una triple perspectiva: analítica, estratégica y programática, que pretende hacer frente a tres grandes retos actuales como son el crecimiento demográfico, el aumento de los precios del mercado de compra y alquiler de vivienda y la precariedad económica.
En este sentido, la concejala ha expuesto que lo que importa, sobre todo, «es responder a la demanda urgente de más vivienda asequible y social, dentro de todas las categorías de protección existentes, dando respuesta a las necesidades actuales de los terrassenses y terrassenses y también planificando la respuesta al crecimiento demográfico de la ciudad». Así, el primer eje del Plan se basa en ampliar el parque asequible y en esta línea, el Ayuntamiento da un paso muy importante y, después de casi 15 años, la Sociedad Municipal de Vivienda volverá a impulsar la promoción pública de vivienda en el barrio de Pere Parres. De este modo, se recuperará una herramienta fundamental para intervenir directamente en el mercado de la vivienda y generar nuevas oportunidades residenciales para la ciudadanía.
Actualmente, Terrassa dispone de 6.811 viviendas vinculadas a políticas sociales, con 3.700 viviendas públicas de alquiler social o asequible, con la previsión de alcanzar las 5.100 en los próximos años. En este sentido, el consistorio se marca como objetivo superar las 10.000 viviendas asequibles en 2031, lo que supondría un 10% del parque total de vivienda de la ciudad.
Melgares ha explicado que las actuaciones vinculadas a este eje ya se están ejecutando, y que se trabaja en diversas promociones de vivienda a través de diferentes fórmulas, propiciando una inversión total de 113,6 millones de euros, que suman cerca de 740 nuevas viviendas con algún tipo de protección social: 258 viviendas en Can Colomer y 18 en la calle Mas Adei con finalización prevista para 2026; 190 viviendas en Torresana, que estarán terminadas en 2027; y 152 viviendas de alquiler y 61 de venta con derecho de superficie en el sector de la AEG, previstas para los años 2028-2029. También se cuenta con proyectos de promoción privada, con 85 viviendas en la carretera de Rellinars; 25 pisos en el sector de Sala i Badrinas; y 42 en la Rambleta del Pare Alegre. A través de la Sociedad Municipal de Vivienda se construirán directamente 19 viviendas en la calle Lluís Puig i Matas y 33 en la calle Torrent.
Por otra parte, se han aportado solares municipales a la Generalitat para construir, antes de 2030, unas 273 viviendas más mediante fórmulas de colaboración público-privada, con una inversión prevista de 9 millones de euros.
La previsión es poder sumar más de 1.100 viviendas nuevas en suelo público y 1.400 viviendas asequibles entre promoción pública, privada, social y comunitaria, gracias al impulso inicial que supondrá un presupuesto de 27,6 millones de euros hasta 2031.
Otro eje del plan contempla la mejora de la atención y el acompañamiento a la ciudadanía, mediante la creación de una ventanilla única de ayuda, de atención presencial en materia de vivienda que reforzará los equipos de mediación. También se prevé ampliar los recursos económicos y humanos destinados a la política de vivienda para poder hacer frente al aumento de personas con problemáticas vinculadas a la vivienda en la ciudad.
La rehabilitación de viviendas es otro de los pilares del plan de acción que permitirá modernizar el parque actual. Y es que un 41% de las viviendas de la ciudad se construyó entre los años 1950 y 1980, lo que influye en la certificación energética y en la detección de deficiencias. Por este motivo, el Ayuntamiento destinará más de 3,7 millones de euros a la rehabilitación de 300 viviendas con apoyo público, la mejora de la eficiencia energética de 500 viviendas e incluyendo actuaciones sobre las cubiertas de amianto detectadas. Además, se reforzará la Oficina Local de Rehabilitación con nuevos perfiles técnicos y de acompañamiento social.
Finalmente, se regularán las malas prácticas, aplicando más disciplina y combatiendo la especulación en el ámbito de la vivienda, a través de la modificación del planeamiento y de la normativa, poniendo especial énfasis en las viviendas de uso turístico, el alquiler de temporada y los apartahoteles, con la creación de un equipo sancionador específico en materia de vivienda. Para Lluïsa Melgares, estos son «problemas reales, que afectan a personas reales, que viven en nuestros barrios. Ante esta realidad, un gobierno no puede mirar hacia otro lado, debe actuar. No obstante, también recordamos que la competencia en políticas de vivienda es de la Generalitat y, en este sentido, pedimos más apoyo por parte de las administraciones supramunicipales, leyes que protejan el derecho a una vivienda digna y más recursos».
El Pacto Local de Vivienda
Complementariamente, el Pleno votará también la aprobación del Pacto Local de Vivienda, que debe ser una herramienta para afrontar la crisis de la vivienda como un reto compartido de ciudad. El pacto es un instrumento de colaboración, en un marco de gobernanza y participación de administraciones, entidades y movimientos sociales, sector profesional y organizaciones de la ciudad, y a través de una estrategia compartida por todos y todas para avanzar conjuntamente en los retos de ciudad en el ámbito de la vivienda. Según ha avanzado Melgares: «lo hemos trabajado conjuntamente y esperamos que todos los grupos municipales presentes en el pleno se sumen, así como los agentes sociales y económicos implicados en esta materia».
El pacto implica un compromiso de ciudad para garantizar la vivienda digna, evaluando desde todas las perspectivas las necesidades de la población y el crecimiento o transformación de la ciudad, y para abordar el problema residencial de manera integral. En este reto, el Ayuntamiento se compromete a trabajar con la administración autonómica (Generalitat, Agencia de la Vivienda e Incasòl), entidades del tercer sector y movimientos sociales de Terrassa, agentes del sector técnico y profesional y en los espacios de participación ciudadana (con los grupos políticos municipales y con el Consejo de Vivienda de Terrassa).