Fachada con banderas catalana y trans y texto del Día Internacional de Acción por la Despatologización TransEl Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans comenzó a reivindicarse a finales del s.XX el tercer sábado de octubre por iniciativa de la campaña internacional Stop Trans Pathologization 2012 (STP-2012) y rápidamente se extendió por el activismo trans de Europa y América siendo, aún a día de hoy, la jornada trans más popular.

Los actos en torno a esta jornada tuvieron tanto seguimiento que acabaron convirtiéndose en lo que se conoce como Oktubre Trans, en el que muchas organizaciones realizan actos para visibilizar todo tipo de reivindicaciones trans, no solo relacionadas con la despatologización, convirtiendo octubre en el mes de reivindicación trans por excelencia. El Oktubre Trans se caracteriza por su marcado carácter transfeminista, a diferencia de otras jornadas trans más identitarias como el Día Internacional de la Visibilidad Trans o el Día de la Memoria Trans.

La campaña STP-2012 estaba impulsada por activistas transfeministas de varios países entre los cuales estaba el activista catalán Miguel Missé. Sus objetivos eran la retirada de las categorías psiquiátricas relacionadas con el hecho trans* de los manuales psiquiátricos en general y, más concretamente, de las categorías "Trastornos de la Identidad de Género" y "Trastornos de Travestismo" en la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) cuya publicación estaba prevista para 2012.

Finalmente, el DSM-V se publicó sin incluir estas categorías pero, en cambio, se añadió una nueva, la "Disforia de Género". Este hecho no satisfizo al activismo trans ya que las evaluaciones psiquiátricas continuaron siendo un requisito para transitar en los ámbitos administrativo y médico.

Por otro lado, la reivindicación de la despatologización trans también señalaba el manual diagnóstico más importante a nivel mundial que era la décima versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) había excluido la homosexualidad de la clasificación de los "Trastornos de la personalidad y el comportamiento" pero, en cambio, había incluido las categorías específicas para las identidades trans "Transexualismo", "Travestismo Fetichista" y "Travestismo de Doble Rol". Finalmente, en 2018, la OMS anunció su decisión de eliminar estas categorías del listado de trastornos en la publicación de la siguiente versión: la CIE-11, actualmente en vigor desde 2019. En esta última clasificación el hecho trans ya no está catalogado como un trastorno de la personalidad o el comportamiento sino como una "Condición relacionada con la salud sexual" bajo el nombre de "Incongruencia de Género".

La lucha por la despatologización también se ha librado en el ámbito legal, logrando la despatologización legal a nivel catalán en 2014 con la ley 11/2014 para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia y a nivel español en 2023 con la ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI. Ambas leyes eliminan los criterios diagnósticos como requisitos para acceder a derechos y exigen a las administraciones actuar de acuerdo con el principio de no patologización de las personas trans.

Actualmente, el activismo trans reivindica que a nivel social la lucha por la despatologización aún no ha terminado ya que, de manera inconsciente, la sociedad y los profesionales de atención tienen a menudo actitudes patologizantes fruto de que el cambio de mentalidad aún no está arraigado. Por otro lado, en los últimos años ha habido un resurgimiento de los movimientos políticos contrarios a la despatologización que luchan por deshacer estos avances y han conseguido, entre otras cosas, volver a exigir los diagnósticos psiquiátricos en la infancia y adolescencia en la Comunidad de Madrid.