La contaminación del aire asociada al tráfico de vehículos experimenta desde el año 2020 una tendencia a la baja en la ciudad
Para incrementar el registro de datos indicativos de la calidad del aire, el Ayuntamiento ampliará este año la red de captadores pasivos del contaminando NO2, implantada en la ciudad en 2019
Terrassa registra una tendencia a la baja en los niveles de contaminación del aire asociada al tráfico de vehículos desde el 2020, según los datos recogidos en la ciudad entre los años 2019 y 2023. Esta evolución se atribuye a varios factores y proyectos que se están desarrollando, como la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), la renovación progresiva del parque de vehículos, o las medidas de pacificación del paso rodado de vehículos motores en algunas calles, que han contribuido a una reducción considerable de estos datos en algunas zonas con alta intensidad de tráfico.
Así, de los resultados obtenidos entre los años 2019 y 2023 por la red de captadores pasivos se desprende, después de conocer los datos del año 2023 y de la primera campaña del 2024, que la ciudad está entrando en una leve tendencia a la baja, respecto a años anteriores.
Las zonas donde hay una baja o nula circulación de vehículos que utilizan combustibles fósiles es donde los valores obtenidos presentan mejores resultados. Es el caso del parque de Sant Jordi, el parque de Vallparadís y, también, la plaza del Rector Homs. En estos puntos, los valores se sitúan en un tenedor de 10 a 20 μg/m³, que representan una disminución aproximada del 34%, una reducción que responde a la dispersión natural que este contaminante tiene al aire.
Entre los valores más elevados obtenidos, se encuentran aquellas calles con una elevada intensidad de tráfico y con una configuración determinada, principalmente su anchura. Ambos circunstancias no favorecen la dispersión del contaminante, de forma que son espacios donde quedan parados durante más tiempo en capas bajas. A pesar de que en algunos de estas calles, antes del año 2020, los valores eran superiores a los 40 μg/m³, superando el límite normativo, los datos obtenidos muestran que la situación ha mejorado en los dos últimos años con una bajada de un 46%. Medidas de pacificación del tráfico rodado, en casos como las calles de Arquimedes y Galileu, la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, o las actuaciones realizadas en la calle de Topete, con dos pasos elevados a cruces y la instalación de un radar pedagógico, ha contribuido.
Por otro lado, y en cuanto a los grandes ejes de circulación y las vías de acceso en la ciudad que presentan valores elevados de contaminación por el paso de camiones y vehículos de gran tonelaje, y que son los que emiten más cantidad de este contaminante al aire en comparación a los vehículos privados de uso doméstico, los valores se sitúan por debajo de 40 μg/m³, por debajo del registrado en 2019, cuando se situaban cerca de los 50 μg/m³, con un descenso de un 40%. Esta disminución se atribuye al cambio del parque circulante, en la línea de la mejora de la flota municipal (autobuses, recogida de residuos...).
El Ayuntamiento trabaja para poder aumentar la compilación de datos propios
Todos estos datos se han podido recoger gracias a la red estable de captadores pasivos de NO2 que implantó el Ayuntamiento en 2019, para disponer de datos indicativos de la calidad del aire a diferentes puntos de la ciudad. Esta medida complementa el objetivo municipal de trabajar por la mejora de la calidad del aire, puesto que la contaminación atmosférica tiene un impacto directo sobre la salud y la calidad de vida de la ciudadanía. A pesar de que la competencia de la evaluación de la calidad del aire corresponde a la Generalitat de Catalunya, a través de su Red de Vigilancia y Previsión de la Contaminación Atmosférica (XVPCA), y que en la ciudad dispone de una estación situada a la rambleta del Pare Alegre, desde el Ayuntamiento se consideró importante disponer también de datos propios.
Desde hace seis años, el Ayuntamiento hace dos campañas anuales, los meses de junio y noviembre, de manera sistemática y periódica, que cuentan con la colaboración de la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Barcelona, y que permiten conocer de forma aproximada la tendencia de la evolución de las concentraciones de NO2 a lo largo del tiempo. Los captadores pasivos de NO2 mesuran la inmisión (μg/m³), es decir, el que respiraría una persona en aquel punto, y las unidades para mesurar son microgramos de contaminante en un metro cúbico de aire.
Actualmente, hay 23 puntos de medida repartidos en toda la ciudad, a pesar de que la mayoría se sitúa en el ámbito de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). La voluntad es que, este año, la red de captadores pasivos se amplíe hasta 30 puntos, prestando especial atención al impacto que pueden tener las grandes infraestructuras viarias de la ciudad, como son las autopistas C58 y C16 y, la autovía B-40, en este ámbito de trabajo.
Evolución de la media anual de captadores pasivos 2019-2024 (media anual)
Los captadores pasivos son pequeños tubos que tienen capacidad para absorber NO2, que se colocan, aproximadamente, en dos metros de tierra durante un periodo de tres semanas y que, una vez pasada este tiempo, se recogen y se llevan en un laboratorio externo donde se analiza qué cantidad de contaminante había, en aquella zona, durante el periodo de tiempo de muestreo.
La dispersión de este contaminante varía en función de la climatología (vientos, temperatura, humedad); de la configuración de las calles (si son estrechos y de la altura de los edificios) y del tipo de vehículos que circulan y de la intensidad del tráfico, como también la carencia de datos por cambios de algunos emplazamientos (vandalismo, deterioro de los filtros durante la campaña...), entre otros aspectos.
Cómo se mejora la calidad del aire de la ciudad
A pesar de la tendencia de los resultados, la voluntad del equipo de gobierno continuar trabajando para reducir los valores de contaminantes, puesto que con la actualización de la normativa europea se prevé que los valores serán más restrictivos y quedarán fijados en 20 µg/m³, la mitad que el máximo actual, 40 µg/m³. Para aproximarse gradualmente a los valores guía publicados por la Organización Mundial de la Salud, de 10 µg/m³.
Desde el Ayuntamiento se está trabajando, de manera transversal, en diferentes ámbitos de actuación:
• Implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE): permitirá tender a lograr los futuros límites de la Unión Europea (UE), puesto que reducirá el acceso de los vehículos más contaminantes, y disponer, así, de un parque circulante de vehículos más limpio. Al limitar el acceso de vehículos contaminantes, se mejora la fluidez del tráfico. Las zonas de bajas emisiones pueden transformar el entorno urbano, haciendo que las ciudades sean más agradables para vivir. Menos ruido, menos contaminación y más espacios para peatones y ciclistas contribuyen a una mejor calidad de vida
• Consolidación de las áreas de peatones. Son zonas de la ciudad en las que buena parte de las vías se han convertido en calles para peatones para hacer crecer el espacio para las personas y reducir la zona destinada a los vehículos de motor. Así se gana espacio para ir a pie. Las áreas de peatones de Terrassa tienen una superficie total de 540.000 m².
• Flotas municipales más sostenibles: El Plan Municipal del Vehículo Eléctrico (PEVE) contempla la transformación progresiva de la flota de las empresas municipales y, también, de la del Ayuntamiento. A TMESA, el 63% ya tiene tecnología híbrida o eléctrica y a TAIGUA, a práctica totalidad de los 29 vehículos de la flota de la empresa municipal son eléctricos, cumpliendo así con el que marca lo PEVE. En la ciudad, los vehículos con esta tecnología han aumentado y han pasado de los 203, registrados el diciembre de 2019, a los 918 contabilizados hasta junio de 2024.
• Transporte público: La reivindicación para aumentar la eficiencia del transporte ferroviario y potenciar el transporte público, tanto urbano como interurbano, es una de las prioridades de este mandato municipal. En este sentido, desde el consistorio se ha hecho un esfuerzo los últimos años para bonificar un 20% la T-25, hecho que ha ayudado a potenciar el uso del autobús y que ha permitido que el 2024 se superara la cifra de 16 millones de viajes, un máximo histórico. Por este motivo, el Ayuntamiento ve con buenos ojos que se mantengan las bonificaciones en los títulos de transporte por parte del Ministerio. Por otro lado, se continuará reivindicando en Estado y Generalitat que mejoren las conexiones intermunicipales para evitar, en lo posible, el uso del vehículo privado en los desplazamientos por trabajo y estudios.
• Promoción del espacio para peatones y el verde urbano en los nuevos planes de mejora urbana y proyectos urbanísticos que fomentan el verde urbano y el espacio peatonal y otros medios de transportes sostenibles.
• Elaboración del nuevo Plan de Mejora de la Calidad del Aire. Contendrá la diagnosis y las acciones municipales que son necesarias para lograr los objetivos de calidad del aire. El nuevo PMQA planteará reducir, principalmente, las emisiones de las partículas en suspensión (PM10); el dióxido de nitrógeno (NO2) y del ozono (O3). Se prevé el inicio de la redacción a finales del año 2025.
• Aumento de la monitorización. Se dispondrá de más datos de calidad del aire por la puesta en funcionamiento del proyecto red.es de edificios inteligentes y por la previsión durante el 2025 de incrementar la red de captadores pasivos del contaminando NO2.
Servicio de Vigilancia y Control del Aire de la Generalitat
En Catalunya, el responsable de evaluar la calidad del aire es el Servicio de Vigilancia y Control del Aire de la Generalitat, a partir de los datos recogidos con la Red de Vigilancia y Previsión de la Contaminación Atmosférica (XVPCA) y que son las que se envían a la administración del Estado y a la Comisión Europea, para dar cumplimiento a la normativa.
La evaluación de la calidad del aire se hace de acuerdo con normativa que divide el territorio en zonas de calidad del aire, según las emisiones y las condiciones de dispersión de cada zona.
Terrassa pertenece en la zona 2, Vallès - Baix Llobregat, y dispone de un punto de la Red de Vigilancia y Previsión de la Contaminación Atmosférica, de la Generalitat que está situado a la Rambleta del Pare Alegre. Esta estación mesura, en todo momento, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), Ozono (O3), Partículas inferiores a 10 micrómetros (PM10), Monóxido de carbono Dióxido de Azufre (SO2), que son los elementos representativos de una estación de tráfico urbano de la zona 2.
Durante todo el año 2023, en la zona 2, se cumplieron los valores normativos de referencia y se situaron por debajo de la media anual de 40 microgramos por metro cúbico.