Terrassa, al igual que otras ciudades catalanas, se caracteriza por su diversidad poblacional. Entre los múltiples factores, destacamos la diversidad de origen, que entendemos en un sentido amplio, y que incluye elementos relacionados con la nacionalidad, la etnia, la cultura, la religión y la racialización. Esta diversidad, en parte favorida por los procesos migratorios de la ciudad –aunque no únicamente– supone una potencialidad, pero también un reto para la gestión pública municipal. Uno de estos retos es trabajar para que el origen no sea un elemento de discriminación. 

Por ello, desde el Servicio de Ciudadanía se impulsan diferentes acciones de prevención y abordaje del racismo en la ciudad, con la intención de velar por la igualdad y contra la discriminación por origen nacional, étnico, cultural, de creencias religiosas y/o racialización.