La familia Sagrera, de procedencia campesina, llegó a Terrassa desde El Papiol a finales del siglo XVIII. Con los años, se convirtió en uno de los linajes más acomodadas de la villa.

En 1768, Anton Sagrera compró varios casales en la calle de la Font Vella. Su hijo, Joaquim de Sagrera y Domènech, fabricante de tejidos de lana, héroe destacado de la Guerra de la Independencia y alcalde de Terrassa (1820-1823), utilizó estos terrenos para edificar, a principios del siglo XIX, su residencia.

Pinturas de la escaleraDurante la Guerra del Francés (1808-1814), las tropas napoleónicas saquearon e incendiaron la casa, en respuesta a la clara posición antifrancesa de los Sagrera.

A finales del siglo XIX Mercedes de Sagrera, heredera de la estirpe, se casó con el industrial textil vinculado a la oligarquía local, Francisco Alegre y Roig. Aportó al matrimonio la casa, bastante dañada, de la calle de la Font Vella. De esta forma se unían dos familias de la burguesía local, una poseedora de un apellido y una tradición ilustres, pero sin una gran riqueza y, la otra, con un importante nombre en la economía y la política locales, y con una considerable fortuna.

En 1911 se inicia la reforma de la vivienda a cargo del arquitecto Melcior Vinyals Muñoz, siguiendo la corriente modernista.

El empuje en la mecanización de la industria, la generalización del vapor y la electrificación por parte de empresarios locales de principios del siglo XX provocaron un cambio en la imagen y en las dimensiones de la ciudad. Terrassa pasa a presentar un perfil industrial con vapores y chimeneas.

La familia Alegre de Sagrera se emparentó con otras estirpes industriales, como los Fontanals, que, a partir de 1930, ocuparon el piso superior del inmueble.

Imagen vitrales de la Casa Alegre de Sagrera. Fotografía: Quim BerenguerHasta los sesenta del siglo XX se mantuvieron como una de las familias más importantes de la ciudad. En 1967, la crisis del sector textil provoca el cierre de su empresa, la Tarrasa Industrial situada en la carretera de Montcada.

En 1973 el inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Terrassa con ayuda de la Caixa d'Estalvis de Terrassa.

Desde ese momento, tanto la casa como sus jardines, permanecen abiertos al público.

Su interior se habilitó para funciones expositivas de patrimonio local, ordenadas con un criterio puramente decorativo.