Los 45.500 módulos fotovoltaicos de autoconsumo que hay en Terrassa reducen cada año las emisiones de CO₂ en 6.900 toneladas

Más de 3.500 módulos están instalados en equipaciones municipales y, el resto, en viviendas y empresas, principalmente

Terrassa ocupa actualmente el tercer lugar en el ranking de municipios de Catalunya que tiene más instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo, por detrás de Sant Cugat y Barcelona, con un total de 1.744 y, también, la misma posición en relación con la potencia generada que es de 20,5 megawatts (MW), de los cuales 1,5 MW son municipales. Las 1.744 instalaciones representan, aproximadamente, un 2% de los hogares actuales; sumando una potencia de 18,9 MW y una energía producida anual de unos 26.500 megawatts hora (MWh), que sería el asimilable al consumo anual de electricidad que harían 7.575 familias.

Los datos del Observatorio del Autoconsumo de Catalunya, que corresponden en junio de 2024, se elaboran a partir del Registro de Autoconsumo de Catalunya (RAC), dependiente de la Generalitat, que es donde se tienen que inscribir las instalaciones porque sean legalizadas. Sin este trámite, no se pueden conectar en la red eléctrica y no se pueden compensar económicamente los excedentes.

La energía renovable, y de proximidad, que producen los paneles solares es, después de la reducción de consumos energéticos, una de las maneras más efectivas para reducir la impronta de carbono de una vivienda o negocio. Actualmente, Terrassa cuenta con un total de 45.500 módulos fotovoltaicos de autoconsumo, que cada año reducen las emisiones de de CO₂ que en 6.900 toneladas. Para la teniente de alcalde de Transición Ecológica, Patricia Reche, "la apuesta del equipo de gobierno es defender un modelo basado en la producción de energías renovables propias, distribuidas y próximas a los puntos de consumo. Los datos son positivos, pero tenemos que seguir trabajando en esta línea. Los consumos colectivos sueño una buena oportunidad por qué familias y empresas puedan hacer autoconsumo. La transición energética necesita la implicación de todo el mundo y desde el Ayuntamiento ofrecemos todo tipo de asesoramiento e información para hacerlo posible».

De estos, más de 3.500 módulos están instalados en 29 edificios municipales (escuelas, centros cívicos, edificios de oficinas, vivienda pública...) y tienen 1,57 MW de potencia. Esto permite que, cada año, generen una energía de 2.166 MWh, que se distribuye entre los 48 edificios que están conectados a estas instalaciones, lo cual los permite ahorrar en el coste de la energía y, también, reduciendo las emisiones de CO₂ en 522 toneladas. Una producción de energía que, además, sería asimilable al consumo de electricidad que harían 620 familias en un año o bien el equivalente a la cantidad de kg de CO₂ que absorben durante un año unos 26.100 árboles.

Con esta voluntad de crear nuevas instalaciones de autoconsumo compartido a diferentes cubiertas municipales para reducir el gasto energético, este año se ejecutarán cuatro nuevos proyectos: a los depósitos de Can Boada y Can Poal, que gestiona la empresa municipal TAIGUA; en el nuevo edificio de Eco-Equip, situado en la calle de Esla, y a la ampliación del actual fotovoltaica de la desechería de Can Casanovas, situada a la carretera de Rubí, con una potencia total de 0,6 MW de energía.

Por otro lado, en cuanto a los más de 42.000 módulos fotovoltaicos de autoconsumo instalados en cubiertas de edificios, la gran mayoría son individuales. Un 74% tienen una potencia igual o inferior a 5 kW y, solo un 1,3%, superan los 100 kW.

Para hacer una instalación, hay que tener en cuenta si se dispone de una cubierta soleada; si esta es de un edificio plurifamiliar, es posible gestionar un autoconsumo compartido con los otros miembros de la comunidad de propietarios.

Y si no se dispone de ninguna cubierta propia individual o colectiva, también es posible hacer un autoconsumo colectivo hasta 2 kilómetros de distancia. Esta modalidad de autoconsumo a distancia permite a todas las familias y empresas a producir y consumir su propia energía renovable, de proximidad y más troca que la que compramos en la red. Para hacerlo hay que ponerse de acuerdo con otras familias o empresas y alquilar una cubierta para hacer la instalación, o participar en alguna de las comunidades energéticas que están nacen en la ciudad con el objetivo de dar acceso a todo el mundo que no disponga de cubierta propia al autoconsumo de energía fotovoltaica.

El Ayuntamiento dispone de un servicio de información y asesoramiento a todo el mundo que quiera participar en comunidades energéticas y autoconsumos a distancia, e impulsa el alquiler de cubiertas y las instalaciones FV con bonificaciones del IBI y apoyo técnico y jurídico. Podéis encontrar más información en https://www.terrassa.cat/transicio-energetica.


Licencias municipales 2024

El objetivo del Ayuntamiento es aumentar la producción y autoconsumo de energía renovable en la ciudad; reducir el gasto energético y, a la vez, comprometerse en el camino hacia la transición energética. Desde finales de los años 1990, se trabaja para fomentar la instalación de placas fotovoltaicas de autoconsumo en edificios municipales, una actuación que actualmente se enmarca dentro del Plan de Acción por la Energía Sostenible y el Clima (PAESC), que es el documento estratégico que contiene las acciones a realizar para lograr los objetivos que la Unión Europea contempla por el 2030 de reducir en un 55% de las emisiones de CO₂.

En relación con las licencias municipales concedidas el 2024 para instalar placas fotovoltaicas de autoconsumo, por primera vez en los últimos ocho años, el número de expedientes tramitados se han reducido notablemente, hasta el punto de llegar a los datos registradas el 2021, que fueron de 244. El año pasado, esta cifra fue de 241, muy inferior a los 595 de 2023 y a los 713 de 2022. Este descenso responde, en parte, a la reducción del precio de la electricidad, que hace que la inversión de las placas, actualmente, no sea tan lavable.

De los expedientes tramitados el 2024, el sector doméstico fue el que acumuló más solicitudes, con un total de 207; seguido del sector industrial, con 16; el de equipaciones, con 12 y, finalmente, el comercial, con 6. La potencia instalada fue de unos 3,6 MW y la inversión realizada, de unos 2,9 millones de euros. Unas cifras que están muy lejos de las registradas en los años 2022 y 2023.