Las rieras han marcado la historia de Terrassa y son un rasgo diferencial. Los 70 km² del término municipal de Terrassa está formado por un entramado de rieras y torrentes, de los que destacan la de Las Arenas y la de Palau y Gaià, que en total conforman unos 70 kilómetros fluviales. Estas características hacen que la Generalitat de Catalunya califique a Terrassa como municipio con riesgo muy alto de inundaciones.

Las riadas del 25 de septiembre de 1962, causadas por que una gran avenida de agua que no pudo ser tragada por rieras, torrentes y colectores, pusieron de manifiesto la necesidad de canalizarlas. Este desastre natural y humano fue el punto de inflexión para construir una nueva red de alcantarillado, puesto que las camas de los cursos del agua facilitaron la construcción de grandes colectores. También se realizaron importantes obras de canalización de las rieras del Palau, de Las Arenas y del torrente de Vallparadís, y el trasvase de la riera del Palau.

La riera de Les Arenes nace bajo el Montcau y sigue un largo trayecto entre la Sierra del Obac y la de Sant Llorenç, entrando en el núcleo urbano por el barrio de Sant Llorenç -este de la ciudad- y atravesando toda Terrassa de norte a sur , hasta llegar a Les Fonts, donde cambia de nombre y pasa a llamarse Riera de Rubí. La del Palau, en cambio, transcurre por el oeste del municipio y, originalmente, seguía el curso de la Rambla de Ègara, hasta que a mediados del siglo XX se hizo el trasvase que la hace discurre desde Can Roca hasta el barrio de Les Fonts, donde se une con la de Las Arenas.

La Agencia Catalana del Agua (ACA), es el organismo de la Generalitat responsable de estas infraestructuras con la que el Ayuntamiento mantiene interlocución permanente para impulsar trabajos de colaboración con respecto a las inversiones, el mantenimiento y la limpieza, y garantizar así que estas infraestructuras respondan ante fuertes aguaceros.

Pero las rieras de Palau y Les Arenes no son sólo unos canales de desagüe, que debemos mantener y acondicionar para garantizar la seguridad para minimizar, los riesgos derivados de posibles riadas, en un contexto de cambio climático. Son mucho más. La realidad es que actúan como barreras físicas y psicológicas para la ciudadanía y rompen la conectividad entre los barrios. Son elementos de enorme presencia e impacto en la trama urbana y por eso tanto la ciudadanía como políticamente estamos comprometidos en trabajar para transformarlas e integrarlas en la trama urbana, recuperando su valor ecológico y paisajístico.

Para visibilizar su importancia y el interés político y ciudadano, desde 2019 el Ayuntamiento cuenta, por primera vez, con una concejalía específica de rieras. Pero también con una nueva organización integrada por un Equipo Municipal de Estrategia, que tiene un carácter multidisciplinar y transversal; por una Mesa de Seguimiento de Rieres, integrada entre otras por entidades vecinales y los grupos políticos con representación en el Pleno, y una Oficina Técnica.