Cuando no hay luz...

La noche del 25 de septiembre de 1962, Terrassa sufrió una grave riada, siendo uno de los episodios más trágicos de su historia. Una de las cosas que todo el mundo recuerda es que se fue la luz y la ciudad quedó completamente a oscuras. Solo los relámpagos rompían la negra oscuridad. Esa oscuridad paralizó a mucha gente y dificultó el salvamento y auxilio de personas que se vieron afectadas por la riada.

Los testigos de los bomberos que participaron en las tareas de rescate siempre explican que tuvieron que trabajar en la oscuridad más absoluta de la noche, bajo una fuerte lluvia persistente e iluminándose pésimamente solo con antorchas y lámparas de petróleo y acetileno y linternas a pilas, que se agotaron aquella noche. También se guiaban por la luz de los rayos.

Marc Ferrer, bombero de profesión y miembro del Centro de Estudios Históricos, recuerda que su abuelo le explicaba que, a causa de la oscuridad, se esperaba a que cayera un rayo para ir observando el nivel del agua de la calle.

Ya al alba, los testigos que vivieron aquella riada recuerdan haber visto, cuando llegaron las primeras horas de luz, un paisaje dantesco y terrible, una ciudad arrasada y negada por el agua, con decenas de muertos por todas partes.

A principios de siglo XX, se instaló una sirena en el Ayuntamiento de Terrassa que era activada cada vez que se declaraba un incendio, como método para avisar a los bomberos. Tras un primer aviso de alarma, la sirena indicaba a continuación el distrito donde se había producido el siniestro mediante otros avisos, que podían ser uno, dos, tres, cuatro o cinco.

Durante la Guerra Civil, para informar de la presencia de aviones enemigos, la sirena, además, emitía un largo sonido de unos tres minutos de duración. La sirena, durante los primeros años de la posguerra, tuvo que sufrir periodos de restricción del fluido eléctrico. Cuando eso ocurría, la sirena quedaba inutilizada y, para avisar a los bomberos y a todo el mundo en general, el sonido de la sirena era sustituido por el tiro de cohetes o disparos de mortero. A través de la prensa, se informaba a la población de esta nueva señal de alarma en periodos de restricción de luz (ver foto).