El 17 de noviembre es el Día Internacional de la Prematuridad y muchos edificios de Europa se iluminan con luces lilas que representan la prematuridad y la lucha por la defensa de los derechos de los bebés nacidos antes de tiempo.

Un embarazo termina la semana 38, pero cuando un bebé llega antes de la 28 es prematuro extremo. Cada año, en torno al 7% de los bebés de Catalunya (unos 4.500) nacen antes de tiempo.

Aunque hoy en día la mayor parte de bebés prematuros no presentan secuelas graves, cabe mencionar los retrasos madurativos en general, de carácter orgánico y funcional, que hace que muchos progenitores dejen de trabajar durante los primeros años de vida de su hijo o hija para su cuidado y propiciar un proceso madurativo. De hecho, la prematuridad extrema está equiparada por Real Decreto como una enfermedad grave. Hace falta seguir investigando y sobre todo hay que saber cómo tratar la prematuridad de forma integral.

Existe una dramática brecha de supervivencia para los bebés prematuros dependiendo de donde nazcan. Por ejemplo, más del 90% de los bebés extremadamente prematuros (<28 semanas) nacidos en países de ingresos bajos mueren durante los primeros días de vida; en cambio, menos del 10% de los bebés de la misma edad gestacional mueren en lugares de ingresos altos, una brecha de supervivencia de 10:90.

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