Miércoles 20 de junio se conmemorará el Día Mundial de las Personas Refugiadas, una diada para recordar a todo el que es perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado u opiniones políticas, se encuentre fuera de su país, y también a toda aquella persona que se encuentra en una de las situaciones anteriores, ha tenido que huir de su casa pero aún se encuentra dentro de su país.

Este día, que fue instaurada por Naciones Unidas en 2001, quiere recordar que desde el año 2015 Europa asiste a una grave crisis humanitaria como consecuencia del desplazamiento forzado de cientos de miles de personas que huían de la guerra en Siria .

En estos últimos cuatro años Terrassa ha dedicado esfuerzos materiales y económicos en dar asistencia a los refugiados, y han sido muchas las lecciones aprendidas en un contexto caracterizado por la variabilidad, la incertidumbre, el cambio y la amenaza.

A mediados de 2018, la ONU cifraba en más de 70 millones las personas que habían tenido que abandonado forzosamente sus hogares, lo que supone el mayor éxodo jamás registrado en la historia. Estas cifras se deben principalmente a la continuidad de conflictos de larguísima duración (Palestina, Colombia, Afganistán o República Democrática del Congo), y en la falta de resolución también otros más recientes, como los que han surgido en Siria, Sudán del Sur o Myanmar. Por otra parte, se están dando nuevas causas de migración forzada, como las vividas por las personas de la llamada 'Caravana migrante' de Centroamérica, que también han sufrido numerosas vulneraciones de derechos humanos en su ruta hacia los Estados Unidos, o las que se están produciendo en diferentes partes del mundo con los denominados 'refugiados climáticos'.

Para dar visibilidad a esta situación se ha instalado en la Biblioteca Central de Terrassa la exposición "Caminos migrantes" de Cruz Roja, que podrá visitarse hasta el próximo sábado 22 de junio.