Cada año el 31 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el Día mundial sin tabaco, con el objetivo de poner énfasis en los riesgos sanitarios inherentes al hecho de fumar. La epidemia mundial del tabaquismo causa anualmente más de 7 millones de muertos, casi un millón de las cuales corresponden a personas no fumadoras que respiran humo de tabaco ajeno. Durante el año 2018 en nuestro país murieron 52.000 personas por causas relacionadas con el tabaco.
El evento anual del Día mundial sin tabaco pretende sensibilizar a la población sobre los peligros que supone el consumo de tabaco. El lema de este año es "Tabaco y salud pulmonar" y quiere poner de relieve las consecuencias negativas que tiene el tabaco sobre la salud pulmonar de las personas, que van desde las enfermedades respiratorias crónicas hasta el cáncer de pulmón.

Principal causa del càncer de pulmón

Fumar tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón y la exposición al humo ambiental de tabaco también aumenta el riesgo de cáncer de pulmón entre las personas no fumadoras. Dejar de fumar puede reducir el riesgo de cáncer de pulmón: después de 10 años de haber dejado de fumar el riesgo de este tipo de cáncer se reduce a la mitad. El tabaco también es la principal causa de la Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una afección que provoca acumulación de secreciones mucosas al sistema broncopulmonar, tos y expectoración crónicas con afectación de la capacidad respiratoria y de la calidad de vida. El riesgo de desarrollar EPOC es más alto entre las personas que empiezan a fumar en una edad temprana, dado que el humo de tabaco retrasa el desarrollo y la maduración pulmonar. El tratamiento más eficaz para retrasar la progresión de la EPOC y mejorar sus síntomas es dejar de fumar. El tabaco también agrava el asma bronquial, así como el daño pulmonar causado por la tuberculosis.

Un 26'7% de hombres i 16,9 de mujeres fuman en Cataluña.

El consumo de tabaco sigue siendo un problema de Salud Pública en nuestro país. Actualmente, según los datos de la encuesta de Salud de Cataluña, el 26'7% de hombres y el 16'9% de mujeres de más de 14 años fuman diariamente. Si tenemos en cuenta el grupo de edad de 45 a 64 años, sin embargo, las proporciones son muy similares (29'2% de los hombres y 25'2% de las mujeres).

Apunte del consumo de tabaco entre la juventud de Terrassa

En cuanto a la población adolescente, el Estudio de Monitorización de las Conductas de Salud en la Adolescencia en Terrassa (Estudio EMCS), muestra que, en un escenario de disminución progresiva del consumo de tabaco desde el año 1993 en todos los grupos de edad y en ambos sexos, se observa un repunte en el consumo desde el año 2014, especialmente en los chicos de 15 a 18 años. Así, en 2018 el 2'6% de hombres y el 5'6% de chicas de 14 años se declaran fumadores diarios. Entre los alumnos de 15 y 16 años declaran fumar diariamente el 12'8% de los chicos y el 14,7% de las chicas, ya los 17-19 años el 26,6% de los chicos y el 15,1% de las chicas. En el grupo de edad más joven (14 años) las chicas fuman en mayor porcentaje. Se detecta un repunte de la prevalencia de consumo de tabaco alguna vez en su vida en las chicas más jóvenes.

La irrupción de los dispositivos electrónicos

Actualmente estamos viviendo la irrupción en el mercado de dispositivos electrónicos con varios productos de tabaco, los cuales se presentan a las personas consumidoras como una alternativa al tabaco convencional mediante potentes estrategias publicitarias. De estas nuevas formas de fumar no se conocen los efectos a largo plazo. Las sociedad científicas de nuestro país recomiendan considerar tanto los cigarrillos electrónicos como los "vapejadors" productos de tabaco, ya que contienen nicotina y otras sustancias tóxicas, por lo que se equiparan al tabaco convencional a efectos de publicidad, promoción, venta y consumo. Deben someterse a la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y se debe regular su publicidad. Estas nuevas formas de tabaco ya constituyen un problema de salud pública en otros países, como US.

Ante esta evidencia, se teme que el consumo de cigarrillos electrónicas pueda tener los efectos poco deseables de retener a las personas fumadoras en su adicción e incluso puedan ser una puerta de entrada a la misma, especialmente entre las personas más jóvenes. La publicidad y la difusión de estos productos puede contribuir a reducir la percepción de riesgo de consumir tabaco entre la población.

Cerca de un 38% del alumnado en Terrassa ha fumado un cigarro electrónico

En cuanto al uso del cigarrillo electrónico, según el EMCS en 2018 el 37'2% de los alumnos encuestados afirma haberlo usado alguna vez (el 41'2% de los chicos y el 32'5 % de las chicas) mientras que en el 2014 afirmaba haberlo utilizado alguna vez el 25% del alumnado. Cabe destacar que en 2014 el 7% de los alumnos que admitían haber probado el cigarrillo electrónico eran alumnos no fumadores / as, mientras que en 2018 este porcentaje es del 15'7%.

Estos datos ponen de manifiesto que, además de un incremento del consumo de estos nuevos formatos de tabaco, hay una proporción no despreciable de adolescentes que, no siendo fumadores, podrían llevar a cabo un acercamiento a la conducta de fumar, que no habían hecho con el tabaco.