Creando espacios para el fomento de la biodiversidad en Terassa

Introducción:

La vida en las ciudades actuales
Las ciudades a lo largo de miles de años, han ido mejorando su función y prestaciones a la ciudadanía, se ha mejorado el saneamiento, la portada de agua potable, la urbanización de las calles se ha ido adaptando progresivamente a las necesidades del transporte y los suministros, a partir de la revolución industrial, han tomado un carácter más higienista, incorporando grandes avenidas y los primeros parques urbanos que tienen poco más de 150 años. Aparecen los árboles en calles, ahora estamos adaptándola a la seguridad y la accesibilidad, hacemos manzanas peatonales en calles y plazas, y mejoramos las condiciones de vida de las personas.

Pero.... ¿y los demás habitantes de las ciudades?, ¿tienen las mismas condiciones que las personas que las disfrutamos?

La ciudad es un sistema antrópico que poco a poco ha ido aislando o desplazando cualquier otra vida que no sea la nuestra y en el mejor de los casos de nuestros animales de compañía.
La falta de ciertos insectos provoca la aparición de otros, generalmente aquellos que mejor se han adaptado a unas condiciones de vida más difíciles y por tanto aquellos que costará más mantener al límite de lo que podemos considerar "no molesto" o incluso toda su erradicación, la falta de insectos también provoca la falta de pájaros insectívoros y así la totalidad de la cadena ha quedado como es normal alterada.

Por citar algún ejemplo hemos ahuyentado del territorio que ocupamos los animales silvestres, muchos de los árboles que lo ocupaban cuando no estaban urbanizadas, la vegetación espontánea, en el mejor de los casos hemos canalizado los ríos, en el peor los hemos enterrado o desviado por fuera la ciudad. Además el empleo ha provocado mayor contaminación, hemos, provocado "islas de calor", etc.

Ocurre lo mismo con los pájaros, hemos echado de la ciudad a aquellos que predaban los pájaros y sin predadores especies nuevas han colonizado, por no decir casi usurpado el espacio vital del resto, han colonizado la trama urbana cotorras y palomas, y se han consolidado con mayor cantidad urracas y tórtolas. Por el contrario los pájaros más pequeños por el efecto de la presencia de los mayores, que compiten por la comida y por la presión de las grandes colonias de gatos han prácticamente desaparecido de las ciudades, como ejemplo la casi nula presencia del gorrión, un pájaro característico de las ciudades desde que las empezamos a construir y que en los 2.000 años ha desaparecido.

La desaparición de ciertas plantas ha provocado la desaparición de insectos, que no encuentran alimento y refugio y al mismo tiempo se ha favorecido la presencia de aquellos más resistentes o en otros casos la gran proliferación de auténticas plagas urbanas por la falta de predadores como el pulgón o el tigre del plátano.

Todos estos cambios en el entorno más cercano en el que vivimos, han ahuyentado en gran parte la vida animal y vegetal.

¿Hacia dónde vamos?
La vergonzosa verdad es que nadie nunca había considerado en serio la vida silvestre de los Parques y Jardines, públicos o privados, por lo que, naturalmente, se habían encontrado pocas especies de animales e invertebrados.

Últimamente por toda Europa y otras zonas del planeta se está empezando a cambiar esta tendencia, especialmente porque nos hemos dado cuenta de que mejorando las condiciones de vida de los animales y los vegetales mejoramos indirectamente la vida de muchos otros organismos que ahora, vemos que son necesarios y beneficiosos. En Barcelona y otras muchas ciudades se han introducido tímidamente los halcones, para controlar las plagas de palomas.
En París ya se comercializa miel de las colmenas urbanas como una marca de identidad.

 

  
Foto: www.lemieldeparis.com

 

En muchas ciudades europeas es normal encontrar dentro de los parques urbanos zonas de preservación de la biodiversidad, espacios más o menos grandes debidamente cerrados, donde nadie entra, ni personas ni animales domésticos y donde se fomenta la vida "libre" de animales, insectos y vegetales, no es raro encontrar hoteles de insectos, lugares donde pueden vivir en plenitud, balsas naturalizadas en medio de las ciudades donde proliferan, como ya lo hacen en el Parque de Vallparadís las libélulas y otros insectos que se habían ido de la ciudad o en el caso de nuestro parque central, donde es normal la presencia de animales, pájaros, anfibios, e invertebrados que no encontramos en ninguna parte más de la trama urbana, debido a las condiciones favorables (espacios con vegetación más naturalizada, presencia de aguas limpias a lo largo del parque, balsas y pequeños canales, etc....)

No hace tantos años, antes de las sucesivas inauguraciones del parque de Vallparadís, no era raro encontrar erizos y alguna serpiente, que ahora por la presencia de los usuarios del parque han desaparecido y por tanto al ser las dos especies cazadoras de ratas y ratones , la última también de bastantes insectos, lagartijas y ranas, han hecho que puedan proliferar más al no tener depredadores naturales.

Los parques urbanos han sido concebidos para permitir el disfrute de las personas y en pocos casos se ha considerado su posible beneficio para las distintas formas de vida animal y vegetal que vemos ahora que son necesarias para nuestro bienestar.

¿Qué haremos entonces?
Devolver el equilibrio de la naturaleza en los parques de la ciudad en la medida de lo posible y en las condiciones que no afecten a su uso para las personas.

¿Cómo?

  • Dejando algunas cepas de árboles caídos para fomentar la vida mientras se descomponen
  • Eliminando progresivamente las balsas con surtidores ornamentales y convirtiéndolas en espacios de agua naturalizada
  • Instalando hoteles de insectos en parques y plazas escogidas estratégicamente en el territorio
  • Creando zonas cerradas de biodiversidad en parques y plazas escogidas estratégicamente en el territorio
  • Creando zonas de diversidad en terrenos sin urbanizar, con la aportación de restos de la poda previamente compostada
  • Creando islas de vegetación espontánea en alguno de los prados o céspedes que ahora se siegan intensivamente y que pueden dejarse sin segar
  • Siguiendo transformando tal y como se está haciendo ya ahora, céspedes de alto mantenimiento en prados naturalizados
  • Segir apostando en las nuevas plazas y parques para crear espacios de infiltración de agua para permitir recargar los acuíferos y no aportar agua innecesaria a las redes de alcantarillado que acuden a la depuradora
  • Seguir con la utilización de plantas más adaptadas al medio y favorecedoras de la floración, atrayendo por las mariposas


Hotel de insectos, foto Matt Brown Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)


Zonas cerradas de biodiversidad o islas de biodiversidad en el parque Lohse de Hamburg.

¿Cuándo?
Durante el invierno del 2022

  • naturalizando antiguas fuentes ornamentales en la balsa de la plaza del doctor Robert, y la del Parque de Sant Jordi, esta última ya transformada para poder realizar su naturalización de forma sencilla en poco tiempo
  • Con la creación experimental inicialmente de terrenos para el fomento de la biodiversidad con la aportación de madera triturada y compostada en lugares con poca presencia de personas en Les Aymerigues/La Maurina, en el Roc Blanc y en Torressana en el Camp del Roure
  • Instalando una "isla para el fomento de la biodiversidad" protegida por un cierre en la nueva plaza del segle XX
  • Instalando varios "hoteles de insectos" en la nueva zona verde del antiguo espacio socio-deportivo del siglo XX, la Casa Alegre de Sagrera, el Parque de Sant Jordi y el Parque de Vallparadís

Beneficios esperados
Disponer de diferentes balsas naturalizadas en la ciudad permitirá el desplazamiento de varios insectos beneficiosos entre sí, la aparición espontánea de anfibios, la introducción de algunas especies de peces beneficiosos, como las gambusias.

Disponer de hoteles de insectos para el crecimiento de insectos y larvas de mariposas muchas de ellas desaparecidas de la ciudad, hoteles que junto a la plantación de plantas de floración intensa, favorecerán la presencia en la ciudad de lepidópteros.

Disponer de zonas de libre crecimiento donde las plantas y árboles que se adapten al medio sin ninguna intervención humana creciendo libremente, fomentando el retorno de la naturaleza preexistente o la que se adapte a las condiciones de la ciudad.

Mejorar gradualmente la presencia y disponer en la ciudad de fauna y flora beneficiosa para la biodiversidad y contra las plagas urbanas.

Educar a la ciudadanía y especialmente a las personas menores en la diversidad ambiental, para que conozcan animales y plantas hasta ahora olvidadas.

En definitiva, fomentar el crecimiento y la vida de plantas, animales e insectos que hasta ahora por los trabajos intensos de limpieza y mantenimiento o el propio crecimiento de la ciudad, tenían privada su proliferación en la ciudad.

¿El futuro?
Intentar tener una ciudad más verde y diversa con el fomento de los muros y cubiertas vegetales en edificios, públicos y privados, donde sean habituales las balsas naturalizadas, los hoteles de insectos y las plantas que atraigan a las mariposas.

Crear o modificar algunos de los actuales jardines y plazas de la ciudad en verdaderos espacios medioambientales, entender estos parques como zonas para el fomento de la biodiversidad y entenderlos desde el punto de vista de sus beneficios medioambientales y no tan ornamentales.

Biografía reciente:

  • BENINDE, J. et al. (2015): La biodiversidad de las ciudades necesita espacio: un metaanalisis de los factores que determinan la variación intra-urbana de la biodiversidad.- Cartas de ecologia 18: 581-592.
  • DYDERSKI, MK et al. (2016): Tierras ecológicas para la conservación de la diversidad vegetal en el entorno urbano. - Ecosistemas urbanos: 10
  • CEPLOVA, N. et al. (2016): Efectos de la medida del asentamiento, la isla de calor urbana y el tipo de habotats sobre la biodiversidad de las plantas urbanas. - Paisage y urbanismo 159:15-22.