Un estilo de vida activo mejora la salud de las personas. Está ampliamente demostrado que la práctica regular de actividad física y la reducción del sedentarismo son factores que mejoran la salud, previenen enfermedades crónicas y contribuyen a una mejor calidad de vida.

Para las personas adultas, se recomienda un mínimo de 30 minutos de actividad física moderada cinco o más días a la semana. Para niñas, niños y jóvenes, se recomienda al menos una hora diaria de actividad física moderada.

Los beneficios físicos, psicológicos y sociales de la actividad física regular incluyen:

  • Reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Ayuda en el control del peso.
  • Mejora de la coordinación, el equilibrio y la flexibilidad.
  • Aumento de la movilidad articular y fortalecimiento del tejido óseo.
  • Mejora del bienestar, el estado de ánimo, las emociones y la autoestima.
  • Fomento de las relaciones sociales.

Este estilo de vida activo puede beneficiar a todas las personas, contribuyendo a una vida más saludable y plena.