Pinturas murales de Santo Tomás Becket en la iglésia de Santa Maria de Terrassa

Las pinturas que decoran la capilla del brazo sur del transepto de la iglesia de Santa María de Terrassa (c.1180) constituyen uno de los mejores testigos de la rápida difusión de la vida, muerte y culto de Tomás Becket (1118 a 1170), arzobispo de Canterbury.

En el año 2020 se conmemoran dos efemérides relacionadas con esta figura de la Europa medieval: el 850 aniversario de su asesinato y el 800 aniversario de la inauguración de su nueva tumba en la catedral de Canterbury. Para celebrar el Año Becket 2020, el Ayuntamiento de Terrassa ha confeccionado un programa de actividades para todo tipo de público: infantil y familiar, escolar, jóvenes universitarios, comunidad académica, ámbito profesional y personas interesadas en la historia y la cultura local.

Esta celebración se enmarca en el proyecto de candidatura de la Sede de Ègara  a Patrimonio Mundial de la UNESCO que engloba desde la investigación científica a la participación ciudadana y la educación.

Tomás Becket (1118-1170)

Detalle de las pinturas murales de Santo Tomás Becket de la iglésia de Santa Maria de Terrassa

Tomás Becket alcanzó un gran poder durante el reinado de Enrique II de Inglaterra, primero como canciller real (1155-1162) y más tarde como arzobispo de Canterbury (1162 a 1170).

Durante los últimos años de su vida mantuvo una larga disputa con el rey en torno a la libertad de la Iglesia inglesa que culminó con su trágico asesinato en la catedral de Canterbury, el 29 de diciembre de 1170. Becket y Enrique II habían mantenido una buena relación de amistad hasta el nombramiento de Tomás como arzobispo. A partir de entonces, el nuevo arzobispo se convirtió en un símbolo de la lucha de la Iglesia para mantener su independencia respecto al poder laico.

Su asesinato fue uno de los episodios más impresionantes de la Edad Media europea. La virulencia del crimen, los hechos milagrosos que tuvieron lugar alrededor de su tumba y la canonización de Becket a manos del papa Alejandro III, en marzo de 1173, hicieron que el santo se convirtiera en objeto de una gran devoción popular . Milagros y peregrinos convirtieron la catedral de Canterbury en uno de los centros de peregrinación más importantes de toda la cristiandad, casi tan popular como Jerusalén, Santiago de Compostela y Roma.

La difusión del culto

Arqueta reliquiario de cobre dorado con el martirio de Tomás Becket (ca. 1180-1190). © Victoria and Albert Museum, Londres

La rápida canonización de Becket (1.173) favoreció la difusión de su culto por toda la cristiandad. Este fue especialmente relevante en Francia, Italia y España, donde se consagraron altares e iglesias en su memoria y su festividad fue incorporada a los libros litúrgicos.

La devoción de Tomás Becket fue muy notable en los territorios donde reinaban las hijas del rey Enrique II de Inglaterra: Leonor Plantagenet (Reino de Castilla), Joana (Sicilia), Matilde (ducado de Sajonia).

¿Un inglés en Terrassa?

Pergamino de la canónica de Santa Maria de Terrassa firmado por Harvey, ACVOC-AHT. Fons Sant Pere de Terrassa. Pergamino I-137. 3 de agost de 1160. © Arxiu Històric Comarcal de Terrassa

Durante la segunda mitad del siglo XII, las comunidades agustinianas subordinadas a San Rufo de Aviñón -como es el caso de Santa María de Terrassa-, tuvieron un papel protagonista en la difusión del culto a Becket.

La presencia de un canónigo de origen anglo-normando, llamado Harvey, en la comunidad de Santa María de Terrassa, podría haber sido uno de los factores condicionantes en la elección del tema iconográfico del martirio de Becket.

Es muy probable que Harvey llegara a Terrassa a través de la abadía de San Rufo de Aviñón, la cual tuvo unos fuertes vínculos con Inglaterra gracias a Nicholas Breakspear, también de origen inglés, que fue abad de San Ruf y más tarde Papa con el nombre de Adriano IV (1154-1159).