Terrassa fue la primera ciudad catalana que se adhirió, en enero de 2020, a la  Declaración del Plástico de Oslo,  una iniciativa europea en la que los municipios firmantes se comprometen a reducir el impacto nocivo de estos residuos, con actuaciones encaminadas a eliminar o minimizar su consumo. En los últimos años, hemos mejorado paulatinamente los porcentajes de recogida selectiva de la fracción envases. En 2020 se incrementaron respecto a 2019 en un 12,5%.

Esta tendencia lenta, pero progresiva, demuestra que cada vez son más conscientes de que es necesario clasificar en origen los residuos y que debemos depositar las fracciones en los contenedores correspondientes. Es una forma de avanzar hacia la Revolución Verde, un nuevo modelo de ciudad para vivir mejor, preservar el medio ambiente, combatir la crisis climática y ser más sostenibles en la gestión de los residuos.

Pero debemos trabajar para reducir la presencia de los plásticos de un solo uso, ya que representan el 75% de los envases que lanzamos al contenedor amarillo. La Unión Europea calcula que en 2026 la presencia de estos materiales se reduzca en un 50% y que en 2030 este porcentaje sea del 70%.

En España, desde el verano de 2020, la venta de productos tan habituales, como son las bolsas, los cubiertos, los vasos, los platos, los palillos de las orejas, las cañitas, los tapones o tapas, los recipientes de alimentos para consumir en el mismo envase, está restringida. Será a partir del 1 de enero de 2023 cuando se eliminarán del mercado.

Como alternativa, recuerda que ...

  • En el supermercado, puedes utilizar bolsas de tela
  • En el trabajo, utiliza tu botella reutilizable
  • A la hora de comprar, opta por los productos a granel
  • A la hora del desayuno, lleva fiambrera o envoltorios de ropa
  • Puedes utilizar cubiertos, platos o cañitas que sean reutilizables
  • Puedes comprar botellas y envases de vidrio
  • Puedes utilizar toallitas de ropa en vez de las de un solo uso