La clase social es un factor que afecta a nuestras vidas, aunque muchas veces no somos conscientes de ello. Incluso puede llevar a la estigmatización de algunas personas en función de sus recursos.

La pobreza normalmente se relaciona con carencias económicas, pero la discriminación por clase social va mucho más allá. Además, a menudo pensamos que la desigualdad es fruto de una responsabilidad individual, es decir, que la persona no se ha esforzado lo suficiente. Pero en realidad existen muchos factores que limitan el acceso a las oportunidades y sin depender únicamente de la actitud de cada persona.

Las personas no son pobres de facto, por lo que la pobreza no puede convertirse en adjetivo calificativo, sino que se trata de una situación social. Por tanto, hablamos de personas en situación o riesgo de pobreza, precariedad o vulnerabilidad, pero no de personas pobres.

 

Expresiones excluyentes Propuesta inclusiva ¿Por qué?
Son pobres. Se encuentran en situación de pobreza o precarizadas La pobreza es un proceso vital que puede ser revertido y no un estado natural e intrínseco de según qué personas.
Son pobres y no hacen nada por salir de la situación.   No debe culpabilizarse a las personas en situación de pobreza, sino que hay que atender las situaciones que provocan esta desigualdad.
Esta familia abusa del sistema y vive mejor que la mayoría.   Las prestaciones sociales son un derecho social y pueden acceder todas las personas que lo necesiten y cumplan los requisitos establecidos.
Pobre pero trabajador; pobre pero honesto… Es trabajador, es honesto... Estas afirmaciones legitiman
la relación que a menudo hacemos las personas entre pobreza y delincuencia.
Vagabundo; sintecho, indigente… Persona en situación de sinhogarismo. Estos adjetivos se refieren a una situación social que puede ser revertida.