La salud mental va más allá de la ausencia de trastornos mentales. La OMS la define como un estado de bienestar que permite a las personas afrontar momentos de estrés, desarrollar habilidades, aprender, trabajar adecuadamente y contribuir a la comunidad. Esta dimensión es fundamental para la toma de decisiones, el establecimiento de relaciones y la configuración del mundo.

La salud mental y emocional no es una condición fija; puede variar a lo largo de la vida. Es crucial buscar ayuda profesional cuando hay desequilibrios emocionales o problemas de salud mental, ya que el apoyo adecuado puede marcar la diferencia. Hablar abiertamente sobre salud mental facilita la búsqueda de ayuda y ayuda a reducir el estigma asociado. Se calcula que 1 de cada 4 personas experimentará un trastorno mental a lo largo de su vida, y tener un diagnóstico de salud mental no impide llevar una vida normalizada y disfrutar de una buena salud mental.

El Servicio de Salud y Comunidad aborda la salud mental desde una perspectiva comunitaria a través de diversas iniciativas: