Las mujeres en los conflictos armandos a través de los recuerdos
El Servicio de Promoción de las Personas Mayores, en colaboración con la asociación El Llibre de la Vida y el Casal de la Dona, propuso a la Residència de Gent Gran Terrassa la realización de este taller abierto a toda la ciudad, en el marco de la programación del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres.
El objetivo era poder hablar, desde la perspectiva de las mujeres mayores de la ciudad, sobre los conflictos armados, temática de la campaña de este año del 8-M.
Al inicio del acto, la concejala de Personas Mayores, Ruth Hibernón, destacó que los conflictos armados suelen explicarse con nombres de batallas, generales y fronteras, pero casi nunca con nombres de mujeres. En cambio, se remarcó que las mujeres han estado siempre en el centro de todas las guerras.
El taller se planteó con la voluntad de recuperar esta memoria, especialmente la de las mujeres mayores que han vivido en primera persona, o a través de sus familias, la Guerra Civil, la posguerra u otros conflictos. La actividad sirvió para reconocer el papel de las mujeres en los conflictos armados a partir de las vivencias y recuerdos de las participantes.
En la primera sesión, la historiadora Teresa Rodríguez Herrerías, del Casal de la Dona, contextualizó qué ocurrió en Terrassa durante la Guerra Civil y los años posteriores. Se presentaron dos casos concretos, los de Maria Bigordà i Montmany y Cèlia García López, dos mujeres de Terrassa que representaban a muchas mujeres que sufrieron represión, desigualdad y humillaciones a causa de la guerra y la posterior dictadura. La jornada concluyó con una invitación a las personas asistentes a reflexionar sobre su propia historia y, si lo deseaban, compartir sus recuerdos en la siguiente sesión.
La segunda sesión fue especialmente rica para la memoria colectiva. Diversas mujeres residentes, acompañadas por familiares o por profesionales del centro, compartieron sus recuerdos y vivencias. Este valioso testimonio, gracias a la asociación El Llibre de la Vida, se conservó y ha quedado a disposición de la memoria colectiva. Con gran valentía, se explicaron experiencias vitales de la guerra, marcadas por el miedo, los silencios, la solidaridad y la capacidad de sacar adelante a la familia en un contexto de gran precariedad. Darles la palabra fue un acto de justicia y, en algunos casos, también de sanación personal.
La actividad fue muy bien valorada por todas las personas asistentes. Se trató de un taller necesario que dio voz a personas a menudo poco escuchadas y que reconoció el valor y la experiencia de mujeres con mucho que aportar.