Presentación de un estudio sobre la brecha digital entre las personas mayores

El Casal Anna Murià acogió el martes 20 de mayo la presentación del estudio "Envejecer en la era digital: un análisis de la brecha digital entre las personas mayores", elaborado por la Fundació Ferrer i Guàrdia. La sesión sirvió para dar a conocer los resultados de una investigación estatal realizada durante 2025 sobre las desigualdades digitales entre la población mayor de 60 años.

El estudio pone de manifiesto que la brecha digital no depende únicamente de la edad, sino que está condicionada por múltiples factores sociales, económicos y educativos que pueden amplificar las desigualdades. La investigación analiza aspectos como el acceso a los dispositivos e Internet, las competencias digitales, la confianza en el uso de la tecnología, la seguridad digital o la autonomía a la hora de realizar gestiones en línea.

Una de las herramientas centrales del estudio es el Índice IDAUA, un indicador que permite medir el nivel de inclusión digital de la población a partir de tres dimensiones: el acceso, el uso y el aprovechamiento de la tecnología. Este índice facilita identificar diferentes perfiles de inclusión digital y orientar medidas específicas para reducir las desigualdades.

Entre los datos destacados, el informe señala que el 72,8% de las personas mayores de 60 años se encuentran en una situación de baja inclusión digital, mientras que solo el 9,8% presenta un nivel alto de inclusión. También destaca que un 66% manifiesta tener una autoconfianza digital baja o muy baja, y que solo un 7% ha participado en algún tipo de formación digital durante los últimos cinco años.

La presentación también permitió reflexionar sobre el impacto del edadismo digital, es decir, la percepción de que las personas mayores no pueden aprender o adaptarse a la tecnología. Según el estudio, un 31% de las personas encuestadas considera que, a su edad, ya no es posible desenvolverse con las herramientas digitales.

El estudio concluye con un decálogo de propuestas para avanzar hacia una inclusión digital más equitativa, entre las que destacan la necesidad de garantizar entornos digitales accesibles, reforzar el acompañamiento presencial, impulsar formaciones adaptadas y combatir las desigualdades estructurales y el edadismo.

Desde el Ayuntamiento se continúa trabajando para reducir las desigualdades digitales y garantizar que todas las personas, independientemente de su edad o situación, puedan acceder y utilizar la tecnología de forma segura, autónoma e inclusiva.