El edadismo es el conjunto de prejuicios, estereotipos y discriminaciones basados en la edad. Puede afectar a personas de cualquier edad, pero a menudo impacta especialmente a las personas mayores y, en algunos casos, también a los jóvenes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el edadismo se manifiesta en tres niveles: en la manera de pensar (estereotipos), de sentir (prejuicios) y de actuar (discriminación). Puede producirse en ámbitos como la salud, la educación, el mercado laboral, los servicios públicos y la vida cotidiana.

¿Por qué nos debe preocupar?

El edadismo tiene consecuencias reales sobre la salud, el bienestar y la participación social. Puede limitar oportunidades laborales, dificultar el acceso a servicios adecuados, debilitar la autoestima e incluso influir en la salud física y mental. Además, favorece una sociedad menos cohesionada y menos justa.

¿Cómo se manifiesta?

  • En el lenguaje y los estereotipos: expresiones o bromas que asocian la edad con incapacidad o inutilidad.
  • En las decisiones y servicios: suponer que una persona no necesita formación, atención sanitaria u oportunidades por su edad.
  • En el entorno laboral: dificultades para acceder a un empleo o promocionar por cuestiones de edad.
  • En la vida cotidiana: invisibilización o trato paternalista hacia determinadas edades.

¿Qué podemos hacer como municipio?

La lucha contra el edadismo es una responsabilidad colectiva. Desde el ámbito municipal, se pueden impulsar acciones como:

  • Promover una cultura de respeto entre generaciones, fomentando actividades intergeneracionales en espacios educativos, culturales y comunitarios.
  • Garantizar servicios inclusivos, accesibles y adaptados a todas las edades.
  • Sensibilizar a la ciudadanía, con campañas que desmonten mitos y visibilicen la diversidad de experiencias a lo largo de la vida.
  • Impulsar la participación activa, asegurando que las personas de todas las edades puedan hacer oír su voz en la toma de decisiones.
  • Formar a profesionales para detectar y evitar actitudes discriminatorias en la atención pública.

El valor de todas las etapas de la vida

Cada etapa de la vida aporta conocimientos, capacidades y perspectivas propias. Reconocer este valor es clave para construir un municipio más inclusivo, saludable y cohesionado. Combatir el edadismo no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que enriquece a toda la comunidad.

Entre todas y todos, construimos una ciudad para todas las edades.