El envejecimiento activo es el proceso de optimizar oportunidades para el bienestar físico, psíquico y mental en todo el transcurso de la vida, con el fin de extender la expectativa de vida, la productividad y la calidad de vida en la edad avanzada . El término activo no se refiere sólo a la capacidad de estar físicamente activo, sino, principalmente, a la participación en la vida económica, política, social, cultural y cívica. Es un concepto más amplio que nos lleva a que se reconozca que el envejecimiento activo es también posible para las personas con un cierto grado de dependencia.

Muchas veces se confunden los conceptos y la autonomía aparece como lo contrario a la dependencia. La autonomía es la capacidad de decisión sobre cómo vivir la vida de acuerdo con las propias normas y deseos y su opuesto es la heteronomía, la falta de autonomía. La independencia se considera, por lo común, la capacidad de desarrollar las funciones de la vida diaria sin ayuda de los demás o con muy poca, y su opuesto es la dependencia. Se puede ser, pues, autónomo, tener autonomía de decisión, siendo una persona dependiente y, por tanto, tener capacidad para desarrollar un envejecimiento activo.

El envejecimiento activo trata de ampliar la esperanza de vida con buena calidad para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo las personas frágiles o que necesitan asistencia.